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Moreno vende Andalucía a la extrema derecha por un sillón

Rafa Rodríguez

 

Moreno, que después de este pacto de la traición a Andalucía ya ha dejado de ser Juanma, ha entregado Andalucía a la extrema derecha de Vox a cambio de seguir siendo presidente. Ha firmado un pacto cutre, lleno de resentimiento, e incluso de crueldad, que choca directamente con el bien más preciado que hemos construido colectivamente, la convivencia a través de la tolerancia y el respeto a la diferencia.

Es un pacto que no ofrece solución alguna a los grandes problemas que tenemos: vivienda, desigualdad social y territorial, violencia de género, cambio climático, deterioro de los servicios públicos, escasa industrialización, saturación turística, desarrollo autonómico, etc. por el contrario los 150 puntos del acuerdo son un desatino que solo pueden empeorar la situación actual de las clases populares y medias andaluzas. Es el mayor atentado contra la Autonomía andaluza desde que UCD y Alianza Popular hicieron propaganda por la abstención en el referéndum del 28F.

Este pacto es el final de su “vía andaluza[1]” que solo había existido en la propaganda que han diseñado sus creadores de imagen. Durante estas dos legislaturas la propaganda oficial del morenismo ha intentado que olvidemos que en 2018 perdió las elecciones, pero fue investido presidente con los votos de Ciudadanos y los ultras de Vox. Moreno fue el primero en pactar con Vox. Lo hizo en el acuerdo de investidura y en tres presupuestos, que incluyeron cesiones en temas como inmigración, género y memoria histórica.

Ya sabíamos que Moreno era un reaccionario por sus políticas privatizadoras y reaccionarias, a pesar de vender una imagen cercana (Juanma), cuyos resultados han sido, después de dos legislaturas, que Andalucía haya retrocedido en la mayoría de los indicadores en términos relativos con respecto a la media en España, y el deterioro de todos los servicios públicos. Hoy se ha convertido en un obediente servidor del PP de Madrid, sin guardar el mínimo pudor a la vista de toda la ciudadanía. Va a ser de nuevo presidente, pero esta vez a costa de someterse a la humillación pública.

Moreno se ha trabajado el disfraz de “el moderado” durante ocho años hasta que la firma del pacto de la claudicación con Vox ha mostrado su verdadera naturaleza oportunista y sin principios, ante el estupor de las andaluzas y andaluces. No hay nada más letal en política que perder la confianza por ser un farsante que hace lo contrario de lo que dice, que falta a su palabra sin explicaciones suficientes.

Moreno dijo que un gobierno con Vox era un gobierno imposible, un lío, y le ha dado una consejería con muchas competencias (Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local), con rango además de vicepresidencia, una macroconsejería que en la práctica se va a convertir en varias consejerías, dirigidas por los distintos Secretarios Generales.

Este es un pacto más a la derecha que los otros que ha firmado el PP con Vox. Moreno ha asumido no solo la “prioridad nacional”, y los postulados que Vox ha impuesto en los pactos de Extremadura, Aragón y Castilla y León, sino que se ha tragado nuevas medidas que no estaban en estos y que tratan de boicotear la lucha contra el cambio climático, como no apoyar las zonas libres de emisiones, revisar la ley de Vivienda que la Junta aprobó hace solo seis meses o incorporar medidas antiabortistas. Es el pacto más rápido y más reaccionario de los que han firmado PP y VOX. Y esto a pesar de que Moreno solo se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta, y de que Vox ha sacado en Andalucía el peor resultado de las cuatro elecciones autonómicas donde el PP ha pactado con Vox.

La respuesta ante este fraude es que las andaluzas y andaluces votemos masivamente a la izquierda en las próximas elecciones generales y municipales y que nos movilicemos contra todas estas políticas reaccionarias. Hoy para defender la democracia y a Andalucía hay que votar a la izquierda, porque este pacto es la culminación de la claudicación del PP con la extrema derecha, abrazando el desprecio a la democracia, el racismo, el negacionismo del cambio climático, el antifeminismo, el antiandalucismo y un ataque frontal contra los intereses de las clases populares y medias andaluzas.

 

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[1] Moreno, JM. La vía andaluza. Manual de convivencia’ (Editorial Espasa)

 

 

Viñeta de Bernardo Vergara publicado hoy en el Diario.es

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