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Deoleo o la pérdida de soberanía en el campo andaluz

Lucía Márquez Daza | En demasiadas ocasiones el ruido mediático oculta lo que es realmente relevante. “Deoleo” ha pasado bastante desapercibido por la política andaluza. Y detrás de ese nombre nos jugamos mucho de lo que proponemos sin descanso para Andalucía.

deoleo

Hablamos de mercados y no le ponemos nombre. Hablamos de soberanía frente a la especulación financiera y nos la cuelan sin que nos alborotemos. Tenemos grandes teorías y se nos ha escapado la práctica. Al menos eso me parece, en el caso de la venta de su participación en el accionariado de Bankia y BMN, y la ampliación del capital de Deoleo al fondo británico de inversiones CVC Capital Partners, quien se ha hecho con el 29,9%, principal accionista de esta empresa, me parece un ejemplo de este despiste general.

Algunos datos para comprender la importancia del tema:
– El olivar constituye la principal fuente de ingresos para 3000 municipios andaluces y genera el 30 % del empleo agrario en Andalucía, 75.000 empleos.
– También en esta comunidad producimos el 82% del aceite español y el 51 % del mundial.
– En el territorio andaluz 1.500.000 hectáreas están dedicadas al cultivo del olivar. Lo que suponen 1500 millones de euros en exportaciones de aceite de oliva.

Claro, todas esas cifras almacenadas en las bodegas de las almazaras andaluzas no son nada, como decía Rosa Luxemburgo: “que sólo se produzcan aquellos artículos que pueden ser cambiados por dinero, y no de cualquier modo, sino con una ganancia (…) La ganancia como fin último y determinante es, pues, el factor que preside en esta sociedad”. Y a la vista del comportamiento de este fondo de inversiones es indudable que comercializando nuestro aceite se puede ganar dinero.

La comercialización separada de la producción significa que la comercializadora es quien fija los precios, como denuncian desde el sector. El valor principal para los actores financieros que se dedican “a especular” es conseguir la mayor rentabilidad posible. Esto les puede llevar a salir del accionariado de una empresa si encuentran otra más rentable, y la burbuja se pincha, entonces, nos quedamos sin capital en la comercializadora.

Desde otro punto de vista, a la inversora CVC Capital Partners las condiciones de producción no le importan lo más mínimo, factores como: el desarrollo sostenible con el medio ambiente o la sociedad, el I + D+ i en el territorio productor, etc., le dan igual mientras ganen dinero. El titular es: Actores económicos, sin experiencia en el sector, dirigirán la comercialización del aceite de oliva andaluz.

Y menos mal que lo hacen los ingleses, el honor de España está salvado para Arias Cañete, porque la comercializadora no ha caído en manos italianas. Ellos que llegaron a tener una coalición política que se llamó “Il Olivo”. Seguro que nuestro ministro de agricultura y candidato a las Europeas por el PP no habla de este tema durante la campaña. No habla de cómo mintió al prometer con Montoro que la SEPI (la Sociedad Española de Participaciones Industriales dependiente del capital público) iba a reconquistar la comercialización del aceite de oliva para los españoles. Su campaña para las Europeas simplemente se basará en la demagogia del “tú más”, a la que no le va hacer ascos el PSOE. Así no se verá que en el austericidio están de acuerdo.

Achacamos a la crisis, a la debilidad del sector financiero español y a la rivalidad localista de los productores andaluces la ausencia de una oferta sobre el accionariado que ha comprado este fondo de inversiones británico. Para una empresa que produce beneficios no tienen dinero la banca rescata en España.

Para una empresa que es tan importante para Andalucía no ha redactado un decreto de urgencia Susana Díaz, ni se ha reunido con los grandes magnates españoles.
Quizás el desarrollo de Andalucía nos lo estemos jugando en grandes discursos sobre la izquierda hoy, que no dudo que son necesarios, pero en ellos yo no me muevo tan a gusto como a ras de pueblo y sobre esto si se habla en las asambleas de IU de Sevilla y del resto de Andalucía. Por eso no podía permanecer callada ante esta “pérdida de soberanía”, “esta pérdida de control andaluz” sobre uno de nuestros sectores punteros agroalimentario, donde hay tanto en juego, repito, respecto a temas de desarrollo sostenible ecológica, social y económicamente, y en el campo del I + D + i.

Mucho ruido y pocas nueces.

Lucía Márquez Daza es portavoz de Izquierda Abierta Andalucía