Rafa Rodríguez
Después de abordar una introducción al cambio estructural operado en la economía española[1] y los factores que explican este cambio[2], exponemos ahora las principales debilidades y déficits de la economía española.
Problemas como el acceso a la vivienda, la subida de los alimentos, los bajos salarios, la despoblación de la España vaciada, la corrupción o la falta de Presupuestos lastran la buena marcha de la economía.
A) Debilidades de la economía
1. Los impactos del crecimiento demográfico y turístico, la crisis climática y la tecnología disruptiva de la IA sobre las infraestructuras, los servicios públicos y la vivienda
Las infraestructuras, los servicios públicos y la vivienda en España y en Andalucía están condicionadas por la interacción de tres grandes transformaciones estructurales: el crecimiento demográfico y turístico, la crisis climática y la revolución de la inteligencia artificial.
España se acerca a los 50 millones de habitantes y a 100 millones de visitantes; la crisis climática está desbocada cuando hemos superado en los últimos años peligrosamente el aumento del 1,5ºC, a partir del cual el planeta puede experimentar cambios abruptos y potencialmente irreversibles; la IA es una innovación disruptiva que nos adentra en una revolución tecnológica que no solo aporta información, sino que interactúa con el usuario y está transformando todos los sectores productivos, con un conjunto de familias de aplicaciones, basadas en cientos de miles de sistemas, que van desarrollándose a gran velocidad e implantándose en muchos aspectos de nuestras vidas.
Ninguna de ellas puede abordarse de forma aislada. Su interacción modifica simultáneamente las necesidades de infraestructuras, servicios públicos, vivienda y por lo tanto del empleo, la energía y la ordenación del territorio.
2. Balanza comercial
En 2025, el saldo negativo entre las exportaciones y las importaciones de mercancías fue de 57.054 millones de euros, un 41,6% superior al del ejercicio anterior, cuando alcanzó los 40.276 millones. Es el tercer peor registro desde 2008. En esta ocasión, gran parte de la culpa la tiene la desigual relación con China, con la que el saldo empeoró un 12%. Solo el desequilibrio con China supone tres de cada cuatro euros del déficit comercial español.
Sin embargo, en el primer trimestre de 2026, el déficit comercial se redujo en 11.677 millones de euros respecto al mismo periodo del año anterior (a fecha de hoy todavía no se conoce el déficit comercial del segundo trimestre). Este descenso está impulsado por la caída del déficit energético en 7.377,7 millones, y el aumento de las exportaciones no energéticas hasta los 91.166 millones de euros (+1,2%).
3. Debilidad industrial
El sector industrial en 2026 presenta una actividad moderada y la urgente necesidad de mejorar eficiencia, digitalizar procesos y reforzar las capacidades técnicas de los equipos. La tasa interanual del índice de Producción Industrial (IPI) se ha movido en un rango desde ligeras caídas a crecimientos moderados, con registros como un 1,0% en marzo o un 1,7% en mayo, lo que apunta a un crecimiento industrial modesto, pero positivo en promedio, no a una contracción fuerte.
4. Sistema fiscal
En España tenemos una estructura impositiva similar a la media de la Europa de los 27, aunque la presión fiscal es menor. Lo que varía es la proporción entre impuestos directos e impuestos indirectos, y entre impuesto a las personas físicas e impuestos a las personas jurídicas.
Hay una preponderancia de los impuestos indirectos (IVA e impuestos especiales), que se pagan independientemente del nivel de renta, y del peso de los ingresos por cotizaciones sociales (que funcionan como un impuesto proporcional y, por tanto, no progresivo), más elevado que la media de la UE.
La proporción del IRPF ha ido creciendo, mientras que el Impuesto de Sociedades ha visto reducida su recaudación relativa. Esta mayor dependencia grava mucho más a las personas que a las empresas.
Este regresivo sistema fiscal es una de las causas de la escasa redistribución pública de la renta, pero, además, explica que el gasto en protección social se encuentre alejado de los estándares europeos.
5. Deuda pública en el entorno del 100% del PIB
El saldo de deuda del conjunto de las Administraciones Públicas se situó en abril de 2026 en el 101,0% del PIB[3], 1,7 puntos porcentuales menos que en el mismo período del año anterior.
En importe, la deuda del sector aumentó un 4,4% en términos nominales e interanuales. Por subsectores, la deuda del Estado creció un 4,5% interanual, la Seguridad Social + 7,9%, las Comunidades Autónomas un 3,6% y la de las Corporaciones Locales disminuyó un 9,5%.
El abultado volumen de la deuda pública española reduce significativamente el margen de maniobra del Estado para aplicar políticas fiscales expansivas (como aumentar el gasto público o bajar impuestos) durante las recesiones económicas.
El impacto de este endeudamiento en la capacidad contracíclica se resume en tres factores clave: una deuda en torno a los 1,74 billones de euros dificulta la emisión de nueva deuda para rescatar la economía en tiempos de crisis; el volumen de deuda obliga al Estado a destinar una parte sustancial de los Presupuestos al pago de intereses, un gasto estructural que resta recursos al gasto y a la inversión pública. España destinó 36.500 millones de euros al pago exclusivo de los intereses de la deuda pública a lo largo de 2025. Esta cifra supuso un desembolso histórico que superó los 100 millones de euros diarios; la subida en los tipos de interés decretados por el Banco Central Europeo (BCE), como acaba de suceder, incrementa de forma los costes de financiación del Tesoro, reduciendo aún más el espacio para actuar de forma contracíclica.
6. Los precios subiendo por la inflación
Los precios siguen creciendo a un ritmo superior a la media europea. En mayo de 2026, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA). subió un 3,6%, 0,3 punto más que en la UE, en parte por la escalada de los alimentos frescos.
B) Los déficits socioeconómicos
1. Las dificultades para el acceso a la vivienda
La descomunal subida de los precios de la vivienda, de compra y de alquiler, es un problema de extraordinaria relevancia, con ramificaciones económicas y sociales. La vivienda es el eslabón débil de nuestro estado del bienestar y sin ella el estado del bienestar se tambalea. No hay suficientes viviendas sociales y asequibles en España o en Andalucía para la demanda existente. La vivienda, que es la piedra angular de nuestras vidas individuales y colectivas, se convierte en un obstáculo muchas veces insalvable para el desarrollo de personas, familias y sociedad. Es el problema social más crítico por su dramatismo intrínseco y por los colaterales que genera: problemas de salud física y mental, jóvenes no emancipados, migrantes hacinados, baja tasa de natalidad, infravivienda, desahucios, marginación y pobreza infantil cronificada.
La última Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF 2025) del INE[4], confirma que la vivienda continúa aumentando su peso en el presupuesto de los hogares españoles y alcanza un máximo de la serie.
2. El deterioro de los servicios públicos incluida las universidades públicas
La privatización de los servicios públicos en las CCAA gobernadas por la derecha y la extrema derecha se suma a la creciente presión derivada del envejecimiento de la población, el crecimiento demográfico y las limitaciones de capacidad e inversión acumuladas.
Esta situación se traduce en mayores listas de espera en la sanidad, dificultades de acceso a determinados servicios sociales y a tensiones en el sistema educativo. Las universidades públicas se enfrentan a la insuficiencia de financiación, el envejecimiento de sus plantillas, la dificultad para atraer y retener investigadores, y la necesidad de adaptar su oferta formativa y tecnológica a un entorno económico y científico cada vez más exigente.
3. Pobreza y desigualdad social
España ha mejorado algunos indicadores de desigualdad desde la Gran Recesión, pero sigue estando peor que otros países de su entorno. Antes preocupaban más las pensiones y las rentas mínimas; ahora pesan más la vivienda, la pobreza infantil, la situación de los jóvenes y la concentración de riqueza en la parte alta de la distribución.
Sigue siendo uno de los países más desiguales de Europa en términos de renta[5]. A pesar del intenso crecimiento económico y de la creación de empleo registrados en los últimos años, en 2025 el 25,7 % de la población, alrededor de 12,6 millones de personas, se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE), una cifra que, aunque supone el nivel más bajo de la última década, continúa siendo muy elevada.
La pobreza afecta con especial intensidad a la infancia, los hogares monoparentales, las personas desempleadas y quienes viven de alquiler.
4. Desigualdad territorial
A pesar del sistema autonómico, España está en su nivel más alto de centralización. La actividad económica de España nunca había estado tan concentrada como hasta ahora. Cuatro de cada diez euros que se producen en España tienen su origen en Madrid y Catalunya, dos regiones que absorben cada vez más población y riqueza en detrimento del resto de Comunidades Autónomas que pierden peso en el reparto del producto interior bruto (PIB) nacional[6].
Andalucía arrastra una historia de marginación, dependencia y empobrecimiento, porque históricamente la oligarquía española asignó a Andalucía el rol de ser periferia, generando desigualdad social y territorial. La globalización y la crisis de la globalización han agudizado esta tendencia, polarizando el territorio y la sociedad y generando más desigualdad.
La desigualdad social y la desigualdad territorial, lejos de ser realidades separadas, representan las dos caras de la misma situación. La desigualdad territorial constituye un eje fundamental en la matriz de la desigualdad social, al determinar oportunidades socioeconómicas en las condiciones de vida, e incidir en la realización de los derechos políticos, económicos y sociales. La desigualdad social al agregarse provoca desigualdad territorial.
5. Tasa de paro estructural persistentemente alta
Aunque ha habido una importante creación de empleo, la tasa de paro sigue siendo uno de los principales puntos débiles de la economía española. Según la última EPA del INE[7], España tenía 2.708.600 personas paradas y una tasa de paro del 10,83%. Eurostat situó en abril de 2026 la tasa de paro de la Unión Europea en el 6,0% y la de la zona euro en el 6,3%, por lo que España casi duplica la media europea.
En Andalucía, la EPA del primer trimestre de 2026 situó la tasa de paro en el 14,7%, La brecha es, por tanto, de unos 3,8 puntos porcentuales más de paro en Andalucía y unas tasas de desempleo juvenil muy por encima de la media española y europea.
6. Corrupción
Según el IDE (Informe sobre la democracia en España), la principal debilidad de la democracia española es la corrupción, lo que se manifiesta en que el poder político no se encuentra protegido de las presiones del poder económico.
El último Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025[8], sitúa a España con 55 puntos sobre 100, un punto menos que el año anterior, ocupando el puesto 49 de 182 países, su peor resultado del siglo XXI. España desciende tres posiciones en la clasificación mundial y se sitúa por debajo de la media de los países de la Unión Europea.
España carece de una estrategia global contra la corrupción, a lo que se une la ausencia de una agencia estatal de supervisión, especializada en prevenir y combatir actividades de esta índole. Hay retraso acumulado en la transposición de directivas europeas para la lucha contra el fraude y la corrupción. La normativa vigente en materia de conflictos de interés de los empleados públicos, requiere una regulación más estricta y adecuada a las exigencias derivadas del principio de transparencia y aún sigue sin aprobarse marco legislativo en materia de grupos de interés.
Las Comunidades Autónomas gobernadas por el Partido Popular con el apoyo de Vox, están supresión en sus respectivos territorios de las agencias antifraude operativas, como ha sucedido en Baleares, o reducen sus competencias como es el caso de Valencia.
7. Violencia de género
La violencia de género es uno de los problemas sociales más graves en España. En 2026 hay 24 mujeres asesinadas confirmadas por violencia de género hasta el 25 de junio, y 1.365 desde 2003. Además, el sistema VioGén registraba a finales de mayo 102.937 casos activos de mujeres con protección policial.
En Andalucía, la situación es especialmente preocupante: con el último crimen investigado en Mairena del Aljarafe, hay ya seis mujeres asesinadas en 2026, lo que la sitúa entre los territorios más golpeados por esta violencia. Este dato confirma que no estamos ante hechos aislados, sino ante una violencia estructural que exige mejor prevención, protección efectiva, educación en igualdad y una respuesta institucional más firme.
8. Escaso aumento de los salarios
Aunque los salarios han seguido creciendo, el coste salarial aumentó un 4,9% interanual en el primer trimestre de 2026[9], muchas familias no perciben una mejora real suficiente porque el coste de la vida los sigue tensionado. El tremendo aumento del coste de la vivienda y el encarecimiento de la cesta de la compra absorben una parte cada vez mayor del presupuesto familiar. Por eso, aunque las nóminas suban, en términos relativos muchos hogares siguen perdiendo capacidad de compra: el salario mejora, pero la vida cotidiana, alquiler, hipoteca, luz, transporte y cesta de la compra, se encarece por encima de la subida de los salarios.
En Andalucía ha aumentado la brecha salarial con la media salarial española. La diferencia entre el sueldo medio andaluz (26.089€) y el estatal (29.540€) es ya de 3.450,56 euros, un 11,68%. La diferencia con el País Vasco (35.170,28 euros), la comunidad autónoma con el salario medio anual más alto, es de 9.081€. La divergencia con la media española prácticamente se ha duplicado desde 2008, primer año de la serie, pasando de ser de 1.744€ entonces a 3.450€ en 2024[10]
NOTAS
[1] La economía española: un cambio estructural positivo lastrado por el precio de la vivienda y los alimentos (Primera parte), publicado en paralelo 36 Andalucía, el 29 de mayo de 2026. https://www.paralelo36andalucia.com/la-economia-espanola-un-cambio-estructural-positivo-lastrado-por-el-precio-de-la-vivienda-y-los-alimentos-primera-parte/
[2] https://www.paralelo36andalucia.com/la-economia-espanola-un-cambio-estructural-positivo-lastrado-por-el-precio-de-la-vivienda-y-los-alimentos-segunda-parte/
[3] Publicado por el Banco de España el 19 de junio de 2026.
[4] Publicada el 25 de junio de 2026
[5] según los datos de Eurostat basados en la Encuesta de Condiciones de Vida (Eurostat, 2025).
[6] Contabilidad Regional Anua (CRA), correspondientes a 2024 publicado en diciembre de 2025. INE.
[7] Correspondiente al primer trimestre de 2026.
[8] Elaborado por Transparency International.
[9] Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL). INE, publicado el 16 de junio de 2026.
[10] Úlltimo año para el que hay datos en la Encuesta Anual de Estructura Salarial (EAES). Año 2024. Datos Definitivos (INE).
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