Portada / Andalucismo / La idea de país (segunda parte)

La idea de país (segunda parte)

 

1.   Una especificidad del Estado español es la falta de consenso sobre nuestra idea de país

 

Una especificidad del Estado español es la falta de consenso sobre la idea de país, lo que está vinculado a las carencias en la construcción primero del Estado liberal y luego del Estado democrático.

 

2.   Las clases dominantes han optado por el control directo del Estado

 

Hay una clave para explicar el porqué de este fallo estructural en la construcción del Estado en su expresión contemporánea: las clases dominantes (las que tenían el poder de decidir qué se produce, cómo se produce, de qué forma se distribuyen los recursos y los beneficios y cómo es la institucionalidad que permite el metabolismo social) han optado mayoritariamente, como estrategia más segura para defender sus privilegios, por el control directo del Estado, aún a costa de renunciar al consenso social y por lo tanto a una mayor estabilidad, ejerciendo la coacción en todas sus vertientes, lo que ha provocado una cultura generalizada de intransigencia política y social, excepto en determinados espacios de “contrarrealidad”.

Esta control se ha mantenido en su forma más extrema y anacrónica durante el franquismo, hasta que el entorno europeo se ha institucionalizado y ha exigido, para formar para del mismo, la condición de que el Estado sea democrático.

 

3.   Un consenso provisional

La resistencia popular al franquismo y la condición de democratizar al Estado, como requisito imprescindible para formar parte de la Comunidad Europea, forzó a las clases dominantes españolas a negociar una Constitución y necesariamente a plasmar en ella una idea de país.

 

En esta ocasión, y dado el imaginario de intransigencia política, la clase dominante española consiguió introducir en el imaginario que quien cedía era la oposición y no ella (la acción política para la creación de una opinión pública mayoritaria provoca un cierto grado de teatralización social que a veces consiste en intentar endosarle al contario las debilidades propias o en ocultar los verdaderos objetivos de una estrategia), aunque dada la falta de consenso sobre la idea de país, lo que se plasmó en la Constitución fueron ideas, como la descentralización política, y procedimientos alternativos para llegar a ella (lo que sin duda supuso un gran avance) pero no un diseño definido.

 

4.   La idea tradicional de nación no puede generar consensos cuando hay varias alternativas de la misma naturaleza

En cualquier caso había dos ideas alternativas de nación, la española y la de las nacionalidades periféricas, sobre todo la vasca y la catalana, que participan de la misma naturaleza: la tradicional de conectar de forma determinista “cultura – comunidad – nación – Estado”. Este concepto tradicional de nación, en cualquiera de sus dos alternativas, es incompatible hoy con el desarrollo democrático; no puede contrapesar la evolución del poder económico global y sobre todo exige que haya un solo marco de soberanía, por lo que no puede generar consenso cuando hay varias alternativas de la misma naturaleza.

 

5.   Andalucía aportó una vía federalizante que permitió el consenso provisional

El consenso sobre la estructura territorial del Estado se logró mediante una determinada la gestión de los procedimientos constitucionales condicionados por la irrupción de Andalucía (utilizando la vía del 151, la más compleja que previa el Título VIII de la Constitución) en el proceso para elegir una de las distintas alternativas que proporcionaba la Constitución. Esta circunstancia, en principio no prevista por los partidos estatales, proporcionó un punto de equilibrio al provocar el desarrollar una dinámica federalizante frente a la dinámica de los nacionalismos tradicionales. Solo la acción terrorista de ETA se mantuvo fuera de este consenso implícito defendiendo la creación de una nación tradicional vasca a costa de generar un extraordinario sufrimiento social y de atacar el proceso de consolidación democrático.

 

6.   Fallo de sistema

El Estado de las Autonomías ha proporcionado un importante grado de autogobierno a las Comunidades Autónomas generando en el conjunto del sistema territorial un alto grado de pluralismo político pero no ha federalizado al Estado central que ha seguido controlando las decisiones estratégicas que afectan a las relaciones entre el poder público y el poder económico. La no federalización del Estado central ha impedido que el pluralismo político entrara también en él, al ser gestionado por un duopolio (bipartidismo) que ha favorecido los intereses del poder económico quién a su vez ha podido seguir obteniendo sus privilegios por la cercanía al poder del Estado careciendo de incentivos para modernizar la economía.

 

7.   De la crisis económica a la crisis política

 

La crisis global evidenció la naturaleza mayoritariamente especulativa de la economía española, el modelo que menos costes y más privilegios supone para el poder económico, provocando un gran malestar social con el sistema político que no había cumplido con sus funciones, lo que se plasmó en múltiples movimientos sociales sobre todo en el movimiento del 15M, que sintetizaba sus demandas en más democracia.

 

El 15M fue el principio del fin del bipartidismo. Las elecciones siguientes han dado lugar a un sistema pluripartidista, con la aparición de Podemos y Ciudadanos, aunque el gobierno del Estado central ha seguido ininterrumpidamente bajo el control del Partido Popular.

 

La gestión de la crisis por parte del PP ha provocado una mayor concentración del poder en el Estado central y un aumento de las desigualdades sociales y territoriales.

 

8.   El conflicto con el soberanismo catalán y la crisis de Estado

 

La crisis, la dinámica de concentración de poder en el Estado, el aumento de las desigualdades y el hostigamiento al Estatuto de Cataluña han provocado el grave conflicto con los partidos soberanistas catalanes, la opción de estos por la vía unilateral a la independencia, la aplicación de la excepcionalidad del 155, el procesamiento y encarcelación de los líderes independentistas y el reforzamiento del nacionalismo españolista, al mismo tiempo que aumenta la desigualdad social y territorial y se obvia cualquier reforma estructural para acercar el modelo económico a los requerimientos de nuestro entorno en el siglo XXI.

 

9.   Asistimos a una involución en la construcción de una idea consensuada de país

 

Hoy asistimos a una involución en la construcción de una idea consensuada de país.

La vía unilateral a la independencia defendida por los partidos soberanistas catalanes carece de legitimización precisamente porque carece de legitimización la idea del nacionalismo excluyente pero igualmente carece de legitimación el intento de hacer dominante un nacionalismo españolista también excluyente, construido como reacción negativa al nacionalismo soberanista catalán, que pretende impedir la democratización del Estado central y mantener el actual status quo, es decir, privilegios para las élites y aumento de la desigualdad para la mayoría.

 

10.               Una idea de país para ser consensuada necesita basarse en la plurinacionalidad y el federalismo

En España, una idea de país, para ser ampliamente compartida, necesita basarse en el pluralismo nacional y en pluralismo político, en la plurinacionalidad y el federalismo. El federalismo significa no solo reforzar el autogobierno de las CCAA sino sobre todo la participación de las CCAA en la producción política estratégica del Estado central, en especial a través del Senado como Cámara territorial. Es la forma de consolidar la democracia territorial y el pluralismo político también en el Estado central para alumbrar todos los espacios, por muy ocultos que estén, en donde el poder económico sigue subordinando al poder político para imponer sus privilegios frente a los intereses generales.

 

 

11.               La madurez democrática de la opinión pública española

Sin embargo, la opinión pública ha ido ganando madurez democrática y rechazando la idea de cualquier nacionalismo excluyente. La derrota de ETA es una evidencia. El éxito editorial del libro “patria” de Fernando Aramburu es la constatación social de la catarsis de la opinión pública frente a los nacionalismos excluyentes y las tragedias que provocan.

Hemos sufrido tanto la dictadura y la desigualdad que somos el país de nuestro entorno en el que a título de ejemplo menos delitos violentos se cometen a pesar de los niveles de pobreza, o en el que ha tenido una mayor respuesta la movilización global feminista del 8 de marzo, porque valoramos la convivencia y la igualdad como bienes sociales irrenunciables.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *