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Ruido de togas

Francisco Garrido. Está claro, una parte del poder judicial está asumiendo el viejo papel de los militares. Están, un día  sí y otro también, dedicados a asonada y discursos ideológicos y políticos hasta los tuétanos . Antes estábamos pendientes de lo que decía el Capitan General de turno, ahora estamos atentos a lo que dice el juez o el fiscal tal. Están envalentonados y se lo han creído: un poder superior y tutelar de la soberanía popular. Y esto no ocurre solo aquí, vean por ejemplo Brasil, Honduras, Argentina o Ecuador.

¿Estamos ante un gobierno de los jueces? Hay quién confunde el poder los jueces con el poder judicial, es todo lo contrario.   En un Estado democrático de Derecho el poder judicial es un  poder vicario , como todos, de la soberanía  popular  que es el  “poder de nadie”. El paso, la revolución conceptual, del soberano   a la soberanía  popular,  no consistió en el cambio de sujeto, no es cierto que las sandalias  del monarca  fueran calzadas por los pies  del pueblo; sino en la supresión  del concepto de sujeto soberano. El pueblo no es un sujeto, es una forma, una ficción, compuesta  por derechos e instituciones,  que permiten el continuo, e incesante,   ejercicio individual de la autodeterminación. En esto consiste el estado de derecho.

En el Estado de derecho no cabe ningún gobierno de los jueces, como no puede haber ningún gobierno militar. Pero eso es lo que está ocurriendo cuando se enfrenta el principio de legalidad con el principio democrático como están haciendo  parte de la cúpula judicial española o los jueces brasileños. ¿Como se pasa del poder judicial al gobierno de los jueces? Destruyendo al “juez natural”, eje central de un poder judicial difuso. Deteriorando la división de poderes. Secuestrando  la formación de los jueces y el sistema de selección , Creando estatus  de  aforados idóneas para  jurisdicciones excepcionales. En síntesis, desconectando la subordinación del poder judicial de  la soberanía  popular.  Disociados   del pueblo como forma  constituyente, el “poder judicial” deviene necesariamente en gobernó de los jueces al servicio de las elites.   Por que  el  poder judicial  es  un nudo clave en el  sistema  de control de las oligarquías económicas y políticas, no podemos abandonar ese  espacio político en manos de las elites,  bajo un  doble prisma de ingenuidad (“respetar las decisiones  de los jueces”) , o de cinismo  realista  ( “sirven a los intereses de clase””).

En la “era neoliberal” de las “servidumbre voluntarias”, los golpistas no pueden ser militares, sino agentes neutrales  de apariencia  no  coactiva, ni autoritaria; agencias de calificación, banqueros,  evaluadores externos… El gobierno de los jueces tiene  esa apariencia  y  son  , a su vez ,  imprescindibles para que todo esos agentes tengan una apariencia  de voluntariedad, son los que le abren la puerta  al criminal desde dentro. . El nano fascismo consiste en usar  a las instituciones   de la democracia  y  el Estado de derecho, contra la democracia y el Estado de derecho. El asesinato  ideal es el que aparenta  ser un suicidio. Como esas empresas que fabrican las condiciones  para que los trabajadores se autodespidan. Es la uberizacion, donde todos son autonómos y ninguno asalariado.  Las leyes y las instituciones que nos dimos sirven para destruir esas mismas leyes e instituciones.¿Cómo rebelarnos contra nosotros  mismos? Maximización en el uso de los recursos del poder. Ciertamente, ya no hay ruido de sables si no de togas , pero lo malo  es que detrás de las togas siguen los sables tiritando.

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