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a) Davos escenifica la división de la élite mundial (En la crisis de la globalización)

 

Rafa Rodríguez

 

  1. La globalización fue un proyecto político de EE.UU. No era el único desarrollo posible del capitalismo porque existe un curso predeterminado de los acontecimientos ni de la evolución política o económica aunque sí explicaciones que interrelacionan los distintos factores relevantes.
  2. La crisis de la globalización, que irrumpió de forma drástica en 2008, es una crisis estructural que no puede definirse exclusivamente por el ciclo económico (que es solo una perspectiva superficial). La crisis ecológica, la crisis de las relaciones laborales, la desigualdad, el retroceso de la democracia a nivel global, la amenaza del aumento de los conflictos militares, la inestabilidad económica y el endeudamiento generalizado, son graves problemas sistémicos que no tienen por ahora perspectiva de soluciones estructurales.
  3. La crisis de la globalización, en contraste con otras crisis sistémicas del capitalismo, no generó entre las élites económicas globales ninguna alternativa para solucionar las contradicciones que planteaba. La respuesta fue una respuesta defensiva. Es más, EE.UU. que ha liderado el proceso de globalización, ha sido el principal actor en esta respuesta defensiva, lo que ha provocado el que un personaje como Trump llegue a presidir el país con un programa de destrucción masiva de cualquier progreso frente a las contradicciones que había generado la globalización.
  4. La situación es insostenible. Por ello, tras un año en la presidencia de Trump y tras el Brexit, Alemania y Francia están plantando una alternativa reformista global a través de un relanzamiento de la UE pero hasta ahora han sido incapaces de abordar una condición previa: la propia reforma estructural de la UE y en particular del Euro.
  5. En esta coyuntura le corresponde a la izquierda liderar las reformas para evitar que las distopías se conviertan en realidades. Necesitamos cambios radicales en las estructuras económicas para combatir la crisis ambiental, la desigualdad o el deterioro de las relaciones laborales. Para ello tiene que enarbolar sin ambigüedad alguna, la defensa de la democracia, de la legalidad y del federalismo. Tiene que construir mayorías políticas para gobernar y poder liderar el cambio porque en esta coyuntura solo la izquierda tiene la autonomía necesaria para ofrecer orden y seguridad frente al desorden y la inseguridad global que están provocando las élites globales.
  6. En Davos se está escenificando la división de la élite mundial. El camino autodestructivo que ha escogido EE.UU., la imposibilidad de que China y otros Estados autoritarios pueden ejercer cualquier liderazgo político a pesar de su potencia económica y tecnológica, y el amago de respuesta reformista por parte de la UE pero al mismo tiempo su debilidad interna por el miedo a perjudicar los propios intereses particulares de las élites alemanas.

 

 

 

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