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Editorial: 4 de diciembre de 2019, en defensa de la autonomía y el federalismo

Editorial

En Andalucía, 42 años después de las históricas manifestaciones del 4 de diciembre de 1977, vivimos una situación complicada, entre la esperanza de un mejor futuro y las múltiples debilidades estructurales, agudizadas por la mala situación política que está amenazando la mayor conquista para hacerlo posible: nuestra autonomía política como expresión democrática.

A) Empecemos por las debilidades estructurales

  • Andalucía, tal como explican todos los informes al respecto, está situada en una zona de especial vulnerabilidad ante el cambio climático. Cualquier proyecto de futuro para Andalucía pasa por una estrategia de impulso a la acción internacional contra el cambio climático, junto con una estrategia de transición ecológica que permita la adaptación de nuestra economía y de nuestra sociedad a los cambios que se avecinan, asumiendo nuestras responsabilidades para contribuir a la lucha contra el deteriore ecológico del planeta en todas las escalas: personal, social, económica y política, para lo que necesitamos construir mayorías con políticas que vayan a favor de las clases populares a corto, medio y largo plazo
  • Desigualdad. El modelo actual, a pesar de los avances que hemos vivido, no ha conseguido acabar con la desigualdad crónica ni con la dependencia económica. Andalucía tiene un diferencial estructural en los niveles de paro y pobreza que se mantienen con independencia de la coyuntura económica. Necesitamos avanzar hacia un modelo federal que sea un instrumento de convergencia.
  • Estamos en la primera línea de la frontera más dramática del mundo, donde la brecha social es la más grande del planeta. Gestionar esta situación requiere no solo otra política por parte de la Junta, sino que el Estado y la Unión Europea establezcan un plan especial para resolver un problema que atañe a los dos continentes.

B)La situación política actual es tal vez la más desfavorable desde la conquista de la autonomía:

  • Nuestras instituciones de autogobierno están en manos de una derecha que no cree en la autonomía andaluz y que se sostiene por el apoyo parlamentario de un partido de ultraderecha que tiene como objetivo destruir, entre otros, el consenso social sobre el Estado autonómico, como mínimo común denominador del proceso de descentralización del estado español.
  • La fortaleza política de los nacionalismos catalán y vasco están presionando con mucha potencia para que el desarrollo del Estado autonómico en esos territorios avance hacia un marco confederal mediante una relación bilateral con el Estado que proteja su situación su mejor situación económica e impida que haya transferencias fiscales hacia los territorios en peor situación económica.
  • El centralismo ha logrado convertir a Madrid, como sede del Estado, en una gran metrópoli a costa de empobrecer a la periferia. Paradójicamente, a pesar del sistema autonómico, España está en su nivel más alto de centralización, en la medida en que ha añadido a la concentración del poder político una concentración económica nunca vista, siendo patente en las cifras el fracaso de la política de reequilibrio territorial, aunque desde la agenda política esta realidad siga invisible.

C) Desde la memoria del 4 de diciembre. por un proyecto de futuro

En Andalucía, solo un gobierno de izquierda, a semejanza del que está en puertas de formarse en el Estado, puede impulsar un proyecto de cambio que conecte la transición ecológica con la justicia social y el avance hacia un estado federal para estructurar de forma equitativa la distribución de los recursos, indispensables en la gran transformación que necesitamos para la superar las debilidades que hemos mencionado.

Para ello, sabemos que se tienen que dar muchos cambios en la izquierda andaluza, porque tanto las actuales direcciones del PSOE como de Podemos en Andalucía han mostrado de forma más menos explícita su oposición a la colaboración entre PSOE y UP en un gobierno conjunto, mientras que las bases de ambos partidos, además de la de IU, han mostrado su apoyo de forma abrumadora. Además, la dirección del PSOE andaluz, que representa la continuidad con la línea socialiberal de este partido, está muy cuestionada por la sentencia de los ERES.

Sin embargo, hay señales de cambio en la izquierda andaluza. Por una parte, la entrada en escena de Más País supone el inicio de la construcción de un espacio de izquierda democrática que tiene como seña de identidad la cooperación política para impulsar un proyecto social, verde, feminista y federal. Por otra, los agentes sociales, en especial los sindicatos, están siendo activos en la oposición al gobierno derechista de la Junta.

En este 44 aniversario del 4 de diciembre, en el que celebramos la movilización del pueblo andaluz para reivindicar el máximo nivel autonómico y la consideración de Andalucía como un sujeto político, como una nacionalidad, desde Paralelo 36 queremos manifestar nuestra voluntad de impulsar la deliberación entre todas las personas y fuerzas políticas y sociales progresistas para acordar un programa básico común que sirva para establecer unos objetivos que nos unan y que permita que más pronto que tarde haya un gobierno progresista en nuestra tierra que pueda hacer frente a las debilidades y amenazas y poner en valor toda la potencialidad que tenemos.

 

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