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El matrimonio Grant cree que preservar las especies es un imperativo moral

matrimonio Grant

 

EFE.El matrimonio Grant, que esta semana ha participado en un seminario de la Estación Biológica de Doñana (EBD) de Sevilla, ha señalado, en una entrevista con Efe, que la preservación de especies únicas en peligro de extinción, como el lince ibérico o el águila imperial, debería ser “un imperativo moral” para la sociedad española, “al igual que conservar la Alhambra u otro monumento”.

En opinión de Peter Grant, también se deben de conservar especies que no sean muy relevantes desde el punto de vista ecológico pero que tengan un gran valor estético o cultural, como pudiera ser el toro bravo en España.

Ambos admiten que algunos planes para salvar o reintroducir especies amenazadas son caros y complejos, pero no más que, por ejemplo, los de conservación de monumentos o las excavaciones paleontológicas.

Peter Grant matiza que “la última palabra” de este compromiso reside en la sociedad” y no en los gobiernos porque es imprescindible que los agentes sociales asuman que el esfuerzo de conservar una especie amenazada “merece la pena” para que resulte fructífero.

Peter Grant, quien vive con Rosemary desde 1973 parte del año en Dafne, un islote deshabitado de unas 34 hectáreas de las Islas Galápagos, donde prosiguen las investigaciones iniciadas por Charles Darwin, recuerda que en Estados Unidos son numerosas las fundaciones privadas y las entidades no gubernamentales que aportan importantes sumas de dinero para conservar especies amenazadas.

Lo hacen porque, en su opinión, las consideran una “herencia natural recibida de sus antepasados que colonizaron el continente y que deben preservar para las generaciones futuras”.

Este protagonismo de la sociedad civil ha resultado crucial para salvar especies como el cóndor de California o la pantera de Florida, que se encontraban en un peligro de extinción superior al del lince ibérico o el águila imperial y que ahora mantienen poblaciones estables, gracias a la financiación de fundaciones privadas o a colectas ciudadanas.

Además de este “imperativo moral”, Rosemary Grant apunta que también es crucial conservar las especies porque la ciencia aún padece una “gran ignorancia” sobre las repercusiones que tendría la desaparición de un determinado animal o vegetal para el equilibrio natural e incluso para la salud humana.

Peter Grant menciona los crecientes descubrimientos de elementos de especies animales y vegetales que permiten elaborar medicamentos u otros productos útiles para la humanidad.

Rosemary recuerda el caso de un pigmento descubierto por investigadores de Princeton en una especie de mariposa, comercializado por la industria química y que sigue siendo una de las patentes que más ingresos aporta a esta universidad estadounidense.

Respecto a la amenaza del cambio global y su elemento más conocido, el cambio climático, el matrimonio Grant destaca que “año tras año” se consolida la evidencia científica de que es un riesgo irrefutable y reclaman una respuesta más rápida a esta amenaza.

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