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Guadalquivir

cuencaQuizá el patrimonio natural más importante de nuestra tierra es nuestro gran río, el Guadalquivir, el auténtico elemento central de Andalucía, tanto desde el punto de vista físico como simbólico, su columna vertebral. Su nombre deriva del árabe Al-wadi al-kabir (“el río grande”). Anteriormente los romanos lo habían denominado Betis (Andalucía era la “Baetica”), y los griegos llamaron Tharsis,  río de Tartessos.

Como sabemos nuestro río inicia su curso en la provincia de Jaén y desemboca en el Océano Atlántico, en Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz, en la se forma un estuario y una gran zona de marismas, formando el extraordinario espacio natural que es Doñana. El Guadalquivir nace en la Cañada de las Fuentes (Quesada, Jaén), en la Sierra de Cazorla, y discurre, en su primer tramo por varias  localidades de la Provincia de Jaén como Santo Tomé, Villanueva de la Reina, Andújar o Marmolejo. Prosigue en la Provincia de Córdoba discurriendo por municipios como Villa del Río, Montoro, El Carpio, Córdoba, Almodóvar del Río, Posadas y Palma del Río.

El río sigue su curso en la Provincia de Sevilla bañando los municipios de Peñaflor, Lora del Río, Alcolea del Río, Villaverde del Río, Brenes, Alcalá del Río, La Rinconada, La Algaba, Camas, Sevilla, San Juan de Aznalfarache, Gelves, Coria del Río, La Puebla del Río y Lebrija, finalizando su discurrir en la Provincia de Cádiz (Trebujena y Sanlúcar de Barrameda). Es el quinto río en extensión de la Península Ibérica, con un recorrido de que abarca un total 657 km.

A lo largo de su cuenca se han desarrollado históricamente extraordinarias culturas, actividades económicas y se han levantado ciudades patrimoniales extraordinarias como Córdoba y Sevilla. En el propio preámbulo de nuestro actual Estatuto de Autonomía de Andalucía, aprobado en 2007, se expresa que Andalucía es “un territorio de gran diversidad paisajística, con importante cadenas montañosas, y con gran parte de su territorio articulado en torno y a lo largo del río Guadalquivir”

Asimismo, nuestro Estatuto de Autonomía incluye, entre los objetivos básicos de la acción de los poderes públicos de Andalucía “la mejora de la calidad de vida de los andaluces y andaluzas, mediante la protección de la naturaleza y del medio ambiente, la adecuada gestión del agua y la solidaridad interterritorial en su uso y distribución, junto con el desarrollo de los equipamientos sociales, educativos, culturales y sanitarios, así como la dotación de infraestructuras modernas”.

En cuanto a las competencias en la materia, el nuevo texto estatutario andaluz, en su artículo 50 atribuye a la Comunidad Autónoma de Andalucía la competencia exclusiva sobre recursos y aprovechamientos hidráulicos, canales y regadíos, cuando las aguas transcurran por Andalucía. Y el artículo 51, precepto clave ahora en discusión jurídica, atribuye a nuestra Comunidad Autónoma “la competencia exclusiva sobre las aguas de la Cuenca del Guadalquivir de las aguas que transcurren por su territorio y no afectan a otra Comunidad Autónoma, sin perjuicio de la planificación general del ciclo hidrológico, de las normas básicas sobre la protección del medio ambiente, de las obras hidráulicas de interés general, y de lo previsto en el artículo 149.1.22 de la Constitución”. El fundamento de esta atribución a Andalucía de la competencia para gestionar las aguas de nuestro río es el dato de que la mayoría (más del 90%) de la cuenca del gran río se encuentra en territorio andaluz.

Pues bien, en estos días está pendiente la resolución de un recurso ante el Tribunal Constitucional que en su momento interpuso  el gobierno de la Junta de Extremadura, entonces encabezado por Rodríguez Ibarra, basado en que el río Guadalquivir cuenta con una cuenca que se extiende en una mínima parte por Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia. Según noticias publicadas en los últimos días en la prensa del Grupo Joly, los magistrados del Tribunal Constitucional están debatiendo actualmente una ponencia de sentencia que podría declarar inconstitucional la competencia exclusiva de Andalucía sobre nuestro río Guadalquivir, columna vertebral y seña de identidad de nuestra tierra, un de nuestros grandes valores naturales y culturales.

Considero que esa hipotética decisión negativa del alto tribunal sería un paso atrás en el camino ascendente de nuestro autogobierno. Las instituciones y la ciudadanía andaluza deberíamos defender la soberanía de las instituciones democráticas de Andalucía sobre el Guadalquivir, por supuesto teniendo en cuenta los intereses generales y medioambientales como criterios de planificación y gestión, pero tomando las decisiones en nuestra tierra.

 Ángel B. Gómez Puerto (Córdoba).

Un comentario

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