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Propuesta teórica para enfrentar los retos del siglo XXI: Economía ecológica política

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Mara Rosas Baños

1. Economía Ecológica y Ecología Política

Un tema que ha causado muchas confrontaciones entre los teóricos de la Economía Ambiental y los de la Economía Ecológica (EE), es el crecimiento económico como vía de superación de la pobreza para alcanzar la sustentabilidad, este tema es sustancial porque nos muestra una de las debilidades teóricas más profundas de la EE. La EE en sus diversas corrientes ha mantenido su acercamiento con el sistema económico que describe la economía neoclásica, ésta ha sido una de las principales razones, sino la más importante del estancamiento teórico que presenta esta corriente. Aún cuando la EE sostiene que “en el debate sobre los efectos del crecimiento económico, es aceptado que cuando sube la marea económica, suben todos los barcos aunque sin alterar sus posiciones jerárquicas” (Martínez Alier, 2004:34) La EE no explica la dinámica del sistema y la razón de la forma de distribución del ingreso, acepta que aún cuando el crecimiento no elimina la desigualdad en la distribución de ingreso si genera una mejora al menos en el incremento del porcentaje al que de por si ya tienen acceso los pobres. Lo cual, lleva a esta perspectiva a tener una postura ambigua acerca de la necesidad de crecimiento económico para los países del tercer mundo. La pregunta que plantea al respecto, es sí el crecimiento económico disminuye la cantidad de conflictos ecológicos distributivos. Esto por supuesto lo aleja del hecho de que la dinámica de acumulación del mismo sistema económico los genera y utiliza.

En la edición más reciente del libro El ecologismo de los pobres, Martínez Alier (2004) combina la EE con la Ecología Política, en esta vinculación los conflictos distributivos son tratados desde un punto de vista ecológico, político y social y no desde un punto de vista económico. No obstante, el intento de Martínez Alier de conciliar la EE con la EP evidencia algunas cuestiones de suma importancia en el análisis de la EE.

“En la economía ecológica se considera que la economía está metida o incrustada en el ecosistema (o para decirlo en forma más precisa, en la históricamente cambiante percepción social del ecosistema). La economía también esta incrustada en una estructura de derechos de propiedad sobre los recursos y los servicios ambientales, en una distribución social del poder y los ingresos en estructuras de género, de clase social o de casta, y esto vincula a la Economía Ecológica con la Economía Política y con la Ecología Política” (Martínez Alier, 2004:39).

La ilustración de estas interconexiones genera un cuadro más completo del funcionamiento del sistema económico, que el que propone inicialmente la EE, en el que no aparecen los derechos de propiedad, la estructura de poder y la distribución del ingreso. El problema es que según Alier, los agentes de los conflictos ambientales distributivos no están tan bien definidos como las clases sociales de Ricardo o Marx, por esta razón no se puede utilizar la teoría clásica para su acercamiento al funcionamiento económico. En su mayoría los economistas ecológicos proclaman el estado estacionario y no una reconstrucción de fondo del sistema económico (Constanza, Daly, Goodland, Cumberlan, Norgaard, 1999). Sin embargo, un acercamiento desde la antropología económica, la teoría de Marx, la ciencia política o la geopolítica, al análisis de la situación económica actual resulta que el sistema económico capitalista en sus diferentes etapas si permite una identificación clara de las clases que se disputan el poder económico y político, además de que estas perspectivas permiten una visión más amplia del porque la pobreza es un fenómeno inherente al sistema económico dominante.

La relación entre crecimiento económico y pobreza depende de los lentes teóricos con los cuales se mire, para la economía convencional, la pobreza es un fenómeno externo al sistema, para la economía política es condición que garantiza los procesos de acumulación y es resultado de la dinámica asimétrica de clases. En los inicios del capitalismo, como lo narra Marx (1971) o Polanyi (2001), con los procesos de cercamiento a finales del siglo XV y principios del XVI en Inglaterra se crean las condiciones para la producción industrial, se desplaza gente de sus actividades productivas para obligarlos a contratarse como mano de obra bajo pésimas condiciones. En una etapa más reciente, bajo el Estado benefactor se vislumbra que tanta pobreza no contribuye a crear una demanda efectiva suficiente de productos en el mercado y genera condiciones adversas a los procesos de acumulación. En la presente etapa neoliberal, se descubre que los pobres son nuevamente útiles al sistema, los negocios dirigidos a los pobres crean enormes ganancias, los bienes y servicios dirigidos a este segmento de la población se pueden vender en promedio más caro que a estratos de población con ingresos medios y altos (Karnani, 2007). Así la polarización del ingreso que genera la dinámica del sistema económico neoliberal es útil para agilizar nuevos mecanismos de acumulación, además de los que se siguen utilizando como es el despojo de pueblos originarios para establecer obras de infraestructura para el capital.

Para la Ecología Política el debate en torno al crecimiento económico esta polarizado, hay propuestas concretas en las que el decrecimiento es una alternativa (Llistar, 2008; Sempere, 2008; Recio, 2008) sin embargo, se plantea el estado estacionario o el decrecimiento a un nivel que no aterriza en las transformaciones de fondo que tendrían que suceder y como se gestionarían los recursos entre las diferentes clases. Kershner (2008) ubica a ambas propuestas como utópicas, plantea que tanto la propuesta de decrecimiento como la de estado estacionario -tomando de referentes a Georgescu-Roegen y a Daly- enfrentan desafíos semejantes como “crítica utópica, crecimiento moral y un debate sobre los fines últimos” (Kershner, 2008:15) Pero no se abordan desde una perspectiva de funcionamiento social.   

Otra de las discusiones relevantes entre la economía ambiental y la EE es sobre el sistema de valoración, la EE propone una valoración multidimensional: monetaria, física y social de las contribuciones e impactos humanos de la economía. Sistema de valoración que el sistema de mercado capitalista no permite, en realidad la inconmensurabilidad de valores o comparabilidad débil nos índica que no podemos dar un valor que sea cuantitativo a impactos físicos o sociales como supone la economía ambiental. El problema es que la EE se queda en el planteamiento de la necesidad de considerar diferentes técnicas de valoración para la toma de decisiones, y mantiene el contexto socio-económico que obliga a que la toma de decisiones esté determinada por la capacidad de los espacios para generar ganancias. La argumentación en torno a porque es indispensable considerar la inconmensurabilidad de valores es suficiente para justificar la necesidad de construir un sistema socioeconómico diferente al capitalistas y sin embargo, los economistas ecológicos siguen planteando la posibilidad de la existencia de un mundo que no se guíe exclusivamente por valores económicos sin cuestionar las relaciones sociales y políticas de producción capitalista. Tanto en este debate como en el que se presenta sobre el crecimiento económico existen varias posturas, pero al parecer ninguna de ellas es capaz de prever las implicaciones en el sistema de reproducción social que domina al mundo. 

La inconmensurabilidad esta ligada al concepto de sustentabilidad fuerte, sustentabilidad que implica una transformación socioeconómica, política de la interacción del hombre con el hombre y el hombre con la naturaleza. La pregunta ausente en la EE es sí ¿es posible construir una sociedad que interactué de tal forma que se garanticen decisiones que beneficien tanto a la sociedad como a los ecosistemas sin cambiar radicalmente el sistema económico?


2. Economía Ecológica Política

La respuesta que damos a esta pregunta desde la Economía Ecológica Política es no, los conflictos distributivos y ecológicos son causados por una distribución desigual de los derechos de propiedad debido a la existencia de clases sociales privilegiadas a las que las instituciones de los gobiernos de países subdesarrollados garantizan el acceso a recursos que no les pertenecen y que son estratégicos en la reproducción de la misma especie humana, como por ejemplo el agua, bosques, minerales, etc. Vivimos en una sociedad organizada en la explotación de la naturaleza y los seres humanos, la sustentabilidad es inalcanzable bajo la lógica que opera el sistema económico en su conjunto. El fin de incorporar  una imagen verde en todas las esferas de la vida, es similar a la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el mundo. A pesar de que se cuenta con todas las condiciones para terminar con ese lastre ni siquiera se ha reducido significativamente en las últimas tres décadas. El modelo económico que rige el sistema político rechaza que los problemas urgentes de la humanidad sean generados por el propio funcionamiento del sistema económico, así que con el fin de resolver estos problemas las instituciones sociales, políticas y científicas se enfocan a la búsqueda de mecanismos para incrementar la productividad y por tanto, las ganancias; mediante una innovación constante en bienes y servicios que busca fortalecer la dinámica de acumulación y crecimiento. El continuo incremento en la explotación de los recursos naturales, se justifica por el “bienestar social”, las masas de proletarios se verán favorecidas si logran conseguir un empleo con el cual puedan vivir con lo mínimo indispensable. La tecnología y la innovación en la producción agrícola, que se supone servirían para erradicar el hambre en el mundo, seguirá guiando a éste sector hacia la rentabilidad y caos germoplásmico, genético y terrestre.

La retroalimentación de las condiciones que generan desigualdad y pobreza no sólo se encuentran a escala global, todos los integrantes de la sociedad capitalista participamos en la reproducción de las condiciones que degradan tanto a la naturaleza como la vida de millones de personas. Nos hemos olvidado de los orígenes que dieron vida al sistema económico y nos hemos acostumbrado a la existencia de desigualdad y pobreza. Nos enrolamos en una búsqueda desesperada de rebasar nuestro status económico. En la lucha por crearse condiciones individuales de bienestar, todo lo que se puede transformar en dinero es explotado, incluso aquellos que parecieran no ser útiles al sistema económico, están muy lejana la construcción subjetiva del cambio. Indígenas, campesinos, mendigos, niños de la calle, todos los marginados, son utilizados para dar vida a “instituciones sociales” que en la mayoría de casos son negocios rentables. Está sociedad es la que se encuentra despilfarrando los recursos de las futuras generaciones y extinguiendo todo lo que represente una ganancia económica. La conciencia social de clase ha desaparecido y la conciencia ecológica social está todavía más lejos de consolidarse en el subconsciente colectivo.

La EE no se puede construir sobre las bases de una sociedad con tales características, por tanto, propone rebasar los paradigmas de ciencia, progreso, producción y  crecimiento. La racionalidad alterna debe basarse en nuevos conceptos y formulaciones teóricas desde una perspectiva metodológica interdisciplinaria y ética en la solución de los problemas ecológicos y distributivos, al estilo de la racionalidad ambiental que propone Leff  (2001). Los aportes que en esas áreas tiene la EE son muy útiles, pero hasta ahora no se ha dado el paso de la crítica a la economía convencional a la construcción de las pautas para una forma de organización social alterna, aún cuando tiene indicios de las características que llevarían a la sociedad a la sustentabilidad, principios que se deben fundamentalmente a Georgescu-Roegen. La organización social y las actividades económicas de comunidades rurales están creando sociedades con un aprovechamiento menos depredador de los recursos naturales, un consumo moderado y una distribución menos inequitativa.

2.1 La valoración cualitativa y la construcción de una sociedad alterna

El problema de la valoración es uno de los temas más debatidos dentro de la literatura de la EE. Existe un consenso en que los bienes y servicios deberían regirse por los valores de uso y no los valores de cambio. No obstante, la EE no cuenta con mecanismos, a través, de los cuales, la sociedad capitalista pudiera establecer formas de valoración en función al uso y no al dinero. La propuesta de métodos de valoración “cualitativos” y no “cuantitativos” atenta contra la dinámica interna de reproducción del sistema económico capitalista. En primer lugar, porque el capital ficticio y dinerario constituye la base de intercambio y por tanto acumulación; en segundo lugar, porque el aparato productivo para proveer de flujos al sistema financiero depende de su capacidad de crear una constante y creciente demanda de bienes superfluos. La dinámica de competencia fuerza a las empresas no sólo a competir en técnica, para abaratar costos, sino también en creación de bienes y servicios sustitutos de diferentes calidades, para diferentes segmentos de mercado, diferenciados entre si por la capacidad económica de los consumidores. Tanto clase baja, media y alta nos enrolamos en la dinámica de sustitución constante de bienes y adquisición de cosas innecesarios, el consumismo. Se crean necesidades ficticias para generar las condiciones de acumulación y crecimiento.

Únicamente en cierto tipo de sociedades (rurales) la gente es capaz de distinguir entre el consumo para satisfacción de necesidades y consumo superficial. Martínez Alier (2000) clasifica como necesidades humanas materiales básicas: alimentación, abrigo, vivienda y necesidades no materiales afecto, comunicación, ocio, conocimiento etc. Para complementar la perspectiva de necesidades humanas no materiales, podemos incluir: el reconocimiento y prestigio social, aspectos en los que se fundamenta la organización social comunitaria, el “tequio y los cargos” [1]. La valoración de las necesidades materiales básicas, en la EE no puede estar sujeta a una valoración cuantitativa, esto deriva de principios éticos, puesto que algunos recursos naturales son indispensables para la vida. La Nueva Cultura del Agua (NCA) propone el acceso sin costo a una cantidad de agua como derecho humano, siguiendo esa lógica también los alimentos y la vivienda son indispensables para garantizar la vida, por tanto, no deberían estarían sujetos al intercambio monetario.

La valoración cualitativa implica una serie de condiciones de organización social imposibles de adaptar en el sistema capitalista. La gestión de recursos humanos y naturales para los fines de la producción y reproducción real y ficticia hoy son guiados por la racionalidad del homo economicus al cual no le interesa más que ampliar su canasta de consumo e incrementar su tasa de ganancia, en una dinámica individual, en competencia. La organización social productiva del sistema capitalista se derrumbaría sin un sistema de intercambio monetario y basado en tecnologías intensificadoras de extracción de insumos y fuerza de trabajo. Esta es la razón por la cual, muchos juzgan las propuestas de la EE como inaplicables, y efectivamente son inaplicables en este sistema de reproducción social. 

La distinción entre consumo necesario y superfluo es indispensable ya que la demanda de bienes junto con la tecnología determina los flujos de materiales y energía. Las exigencias de la continuidad de la vida humana no se limitan sólo a lo anterior, incluyen condiciones ambientales de temperatura, lluvia, composición atmosférica, etc., indispensables para la vida, “la destrucción de estas condiciones no puede “sustituirse” con el consumo de otros bienes.” (Martínez-Alier, 2001: 19) Conservar esas condiciones tendría que ser una prioridad para la sociedad si consideramos la no-sustituibilidad (en la que se basa todo el aparato teórico productivo de la economía convencional).

La valoración cualitativa, es principio y no fin, en la construcción de una organización social alterna coherente con los principios de la Economía Ecológica: justicia social y equidad intergeneracional. Algunas corrientes de la EE (USSE)[2] confunden justicia social con justicia distributiva, esto hace una diferencia entre los alcances de los debates en torno a los conceptos. La justicia social comprende normas, principios y decisiones acordados según el objetivo de la organización social, la justicia social se constituye en la base del desarrollo de una sociedad. También se interpreta como las condiciones que generan un acceso a una vida digna por parte de todos los integrantes de la sociedad. Por otro lado, la justicia distributiva hace referencia a lo que Aristóteles considera que debe de ser justo con respecto a la asignación de bienes, según las normas de una sociedad. Ambos conceptos hacen referencia a dos cuestiones, la normativa y la de asignación, pero únicamente la justicia social reconoce que ambos son guiados por el objetivo del orden social. Por ejemplo en el sistema capitalista el objetivo es la acumulación y por tanto, las normas se enfocan a garantizar condiciones para que se cumpla ese objetivo, las instituciones sociales, económicas y políticas se construyen con el fin de facilitar el cumplimiento de ese objetivo: la ley protege la propiedad privada, en la competencia el mercado premia a las grandes empresas y las instituciones de investigación en su mayoría realizan investigación por encargo, para fines productivos de minimización de costos. Todas estas acciones son congruentes con el objetivo del sistema social.

La justicia distributiva no confronta el objetivo de la sociedad con las normas y la asignación, por eso, se ha caído en una serie de debates que no tienen solución, en torno a sí el capitalismo podría generar condiciones de igualdad económica. La justicia distributiva no cuestiona el objetivo de la sociedad capitalista, y sus normas, lo cual llevaría a explicar el porque vivimos evidentemente en una sociedad cada vez más polarizada. La valoración cualitativa orienta la creación de normas e instituciones para la constitución de un objetivo social completamente diferente al del sistema capitalista, puesto que supedita la valoración cuantitativa a la cualitativa. Si los individuos en sociedad ya no consideramos como motor de nuestras acciones los incentivos económicos, es necesario recobrar mecanismos para movilizar la sociedad con incentivos no monetarios. Una propuesta analítica que logra establecer criterios sociales que gobiernen las decisiones de distribución la ofrece la NCA, está muestra la forma en que una sociedad rebasa los fines individuales y se enrola en la creación de criterios de justicia social, basados en los criterios de asignación de la NCA presentamos cuatro categorías donde se muestra una jerarquización en la asignación de recursos indispensables para la vida.

Esta es una forma de replantear nuestro pensamiento dominado por el paradigma individualista para crear una sociedad alternativa.

  1. Recursos naturales para la vida: Alimentos, vivienda y vestido. Piso de dignidad básico. Todas las familias tienen derecho a contar con una dotación de estos bienes y servicios en cantidad suficiente para desarrollar sus actividades en sociedad con la libertad y en uso pleno de sus capacidades.
  2. Recursos naturales destinados a la conservación y gestión sustentable de recursos renovables. Contempla asegurar la integridad de ecosistemas y la disminución del impacto de las actividades económicas. Cualquier decisión de gestión de recursos naturales para actividades productivas esta necesariamente guiada con el fin de satisfacción de necesidades materiales y no materiales de la sociedad y no con el fin de la crematística.  
  3. Recursos naturales destinados a las actividades de interés general. Toda la sociedad debe de contar con acceso a servicios básicos como: salud, educación, justicia y actividades que fomenten la cohesión social, a través de la construcción de instituciones para dicho fin. 
  4. Recursos naturales para el progreso. La ciencia y la tecnología debe contar con suficientes recursos para enrolarse en la búsqueda de tecnologías que aminoren el impacto de las actividades de la sociedad en el medio ambiente y creen las condiciones de productividad sustentable, creándose incentivos para ampliar y limitar la escala productiva por consenso social. La valoración cuantitativa esta supeditada a la cualitativa, el principio precautorio y las prioridades sociales deben guiar las decisiones en cuanto a aplicación de tecnología.

La sociedad que se construye con los cuatro principios está sustentada en mecanismos de asignación cualitativos, sin que con esto se inhiba la posibilidad de intercambios cuantitativos. Los criterios de decisión sobre la distribución de los recursos son guiados por dos objetivos: la satisfacción humana y de la naturaleza de las condiciones necesarias para la vida y en segundo lugar, por la satisfacción de necesidades no prioritarias basadas en el progreso científico. De esta propuesta se desprenden varias preguntas acerca de: la existencia de incentivos para generar innovación y tecnología; incentivos para la producción; la existencia de dinero; instituciones; posibilidad de aplicación a un plano global, nacional o local; y lógica del funcionamiento del sistema como un todo social.

La respuesta a estas interrogantes no es una tarea sencilla, constituye la descripción de los dispositivos y racionalidad de funcionamiento del sistema social alternativo que plantea la EEP. Pero, la reciente crisis económica mundial de finales del 2008 nos muestra que no existe ninguna posibilidad de cambio ni moderado ni radical en la política internacional. El agotamiento del modelo económico en el que se basa la economía mundial (derivado de la teoría económica neoclásica) desafortunadamente no ha dado origen al replanteamiento del funcionamiento del sistema económico internacional. Las respuestas a la crisis se han abocado a mantener el status quo, se mantiene la organización social productiva y sus impactos ecológicos, sociales y económicos. Los dueños de las grandes transnacionales deben de seguir siéndolo y los trabajos precarios, desempleados y marginados no entran en la soluciones para la refuncionalización del sistema.

Los cambios se están gestando a nivel local, en la práctica de investigación documental y de campo en comunidades rurales hemos encontrado la mayor parte de respuestas a las interrogantes planteadas en esta sección; el funcionamiento de comunidades que son ejemplo de gestión sustentable, equidad social y justicia social.   Las actividades campesinas son vistas como una luz en medio de una densa oscuridad en el camino de la sustentabilidad, pero, cuyo resplandor se pierde en el momento de proponer una organización social alterna. La fuga de excedentes de las comunidades rurales es una de las razones por las que la EE no se atreve a utilizar las características sociales y productivas de la actividad campesina, a pesar de que es de su conocimiento una gran serie de experiencias de proyectos productivos exitosos. La EE acepta que las posibilidades de subsistencia de la especie humana ahora se encuentran en la capacidad de las comunidades rurales de gestionar los recursos de forma que no se devasten y desaparezcan. Sin embargo, es necesario aclarar que las condiciones de las sociedades rurales varían entre regiones locales y globales y, que por tal razón, las características y oportunidades son diferentes y sus resultados varían. No se puede construir un modelo de progreso único e uniforme, pero si se pueden describir las pautas generales que hacen de las experiencias de gestión sustentable un éxito capaz de ser reproducible. Las instituciones, la tecnología, la asociación productiva, la visión de largo plazo, la conservación de los excedentes potenciales y la distribución de los excedentes reales son los elementos que en las comunidades rurales se manejan con una racionalidad no económica y que crean nichos de sustentabilidad.

2.2 Actividades No-proletarias Generadoras de Excedentes

La evolución de la estructura social comunitaria ha dado lugar a formas de organización social para la producción -en comunidades indígenas y campesinas-, que utiliza a las instituciones tradicionales en la toma de decisiones y construyen una organización administrativa particular que repercute positivamente en el manejo de los recursos naturales. La autonomía y la innovación crean una vinculación entre la sociedad capitalista y las no capitalistas que se traduce en términos de intercambio que posibilitan la existencia de modelos de acumulación no capitalista

Actividades No-Proletarias Generadoras de Excedentes (ANGE) es una categoría que surge del análisis de experiencias productivas en las que predominan bajo la forma particular de relación social de producción comunitaria: la vinculación entre sus procesos de apropiación social de la naturaleza y sinergias tecnológicas (moderna y tradicional) con diversificación productiva; términos de intercambio que permiten la realización de excedentes monetarios en la esfera de la circulación; apropiación social de los excedentes tanto en forma de reinversión productiva como de generación de infraestructura, servicios sociales en la esfera de la distribución y en el plano ecológico mecanismos de conservación. La clave es identificar la lógica y los mecanismos por los cuales una pequeña sociedad puede establecer relaciones sociales, políticas y ambientales no subordinadas a las económicas, que sean compatibles con los tiempos de regeneración de la naturaleza y donde exista un intercambio no desigual en el mercado y una apropiación colectiva de excedentes.

Las ANGE se basan en una relación de colaboración para la producción que se ajusta a principios de carácter social, político, cultural y económico dependiente de las características propias de cada comunidad. Son actividades no proletarias porque en ellas existen formas de relaciones contractuales escritas y no escritas que independientemente de si se es participe de la propiedad común o no, -en México se le llama a estas personas comunero o ejidatario-, se garantiza el acceso a los bienes y servicios derivados de la generación de excedentes. Estas relaciones sociales de producción se constituyen de formas de trabajo pagado de modo social[3] o económico. Estas relaciones sociales contrastan completamente con las que se establecen en el sistema capitalista, relaciones en las que los trabajadores se presentan al mercado desposeídos de las condiciones materiales de su reproducción como seres humanos y como poseedores únicamente de su fuerza de trabajo, en relaciones contractuales aparentemente libres en un supuesto intercambio entre equivalentes[4]; en un sistema donde se hace creer a los trabajadores que su condición desposeída y la acumulación del capital en unas cuantas manos es natural. Este sistema crea sujetos a-históricos, sin conciencia de clase e individualistas y cuyo sustento depende únicamente de los ingresos que obtienen vía salarios en forma monetaria. El término proletario se refiere a la perdida de toda posibilidad de que los individuos puedan controlar sus vidas (Meszáros, 1998); los trabajadores en el sistema capitalista ocasionalmente pueden decidir a quién vender su fuerza de trabajo, “pero no pueden elegir entre vender o no su capacidad para trabajar si quieren sobrevivir” (Lebowitz, 2006:19).

2.2.1 Formulación teórica en la construcción de categorías de una sociedad alterna

Derivado de un análisis sobre las diferencias entre la teoría que explica el comportamiento campesino y el modelo de acumulación capitalista, podemos decir, que las ANGE son formas de organización únicas, que se caracterizan por una lógica de organización social guiada por el objetivo social que es la permanencia en el tiempo de la comunidad, la comunidad es un nicho de sustentabilidad, capaz de auto-adaptarse y generar un modelo propio de autogestión que responda al objetivo social. 

2.2.2 La lógica de producción comunitaria y los incentivos no económicos para el progreso

El objetivo social de las ANGE es la búsqueda de la continuidad de la comunidad como comunidad, de ahí se desprenden sus normas, la asignación y conservación de los recursos:

La sociedad se entiende como unidad social que tiene una estrecha relación con su territorio, la cual, genera un sentido de pertenencia de sus miembros, quienes se rigen con reglas sociales de inclusión y exclusión tanto de acceso a recursos naturales como sociales que rigen el comportamiento de la unidad[5].

En este sistema de producción al mismo tiempo de que existen incentivos para acumular, también existen incentivos para controlar la escala productiva. La búsqueda del objetivo social guía las decisiones sociales, políticas, económicas, ecológicas y jurídicas. Y se construyen normas y reglas que aseguran el funcionamiento social para el cumplimiento del objetivo de la unidad.

La forma de asignación se sustenta en el régimen de posesión: se entiende que el lugar de habitación de los miembros de la comunidad es propio, pero también es sabido por todos que la naturaleza no puede ser propiedad de nadie, sólo se posee para llevar a cabo fines según acuerdo social. Este régimen proporciona una serie de incentivos de vigilancia y gestión sustentable. Existen reglas claras de inclusión y exclusión a la participación de los recursos sociales. Estas reglas se construyen en función al conocimiento pasado de la organización social y se reformulan según las nuevas necesidades.

Las decisiones de qué, cómo y cuanto producir no son decisiones que estén en función del mercado, éste juega un papel secundario. Estas decisiones se toman en función de las prioridades sociales y de los recursos naturales disponibles, considerando el tiempo y capacidad de regeneración. El mercado no asigna recursos; los empleos, por ejemplo, no se determinan por la presión que ejerce la oferta y la demanda de mano de obra, pues el interés de la comunidad es crear la mayor cantidad de empleos posible. Tampoco fija el salario; para la unidad social la reducción de costos no es la única prioridad, ni la más importante. Los salarios se establecen considerando los recursos económicos, las necesidades de reinversión y creación de infraestructura, además de referencias a los ingresos ofrecidos en los empleos alternativos disponibles. El nivel de salarios es generalmente superior en las comunidades con ANGE que en el sistema capitalista, existe un sistema de seguridad social propio, cada comunidad determina algunas prioridades a parte del acceso a servicio médico, y se procura dar una pensión a los trabajadores, la seguridad social depende de las prioridades que determine la misma comunidad y es independiente del sistema de seguridad social capitalista.

2.2.3 Dinámica económica: construcción de nuevas categorías

¿Qué se produce?: Mercancías sustentables

No existe una competencia por disminución de costos con las empresas del sistema capitalista. Y a diferencia de la economía campesina, que supone que los campesinos no se dan cuenta del valor que están transfiriendo a la sociedad, en las ANGE se producen bienes con un alto valor agregado que se venden en un segmento de mercado no convencional. Valor agregado enfocado a: la disminución de químicos, condiciones de producción menos estresantes para los animales y más naturales; utilizar métodos tradicionales de conservación de productos no perecederos; y ser más nutritivos. Estas características hacen que la fluctuación que forzosamente genera la oferta y la demanda tenga bajo impacto en el precio de mercado. El mercado juega un papel secundario en la dinámica económica, las leyes de oferta y demanda no tendrían que regir la mayoría de estos productos porque la mayoría son bienes de consumo necesario. Con el fin de diferenciar las mercancías que producen las ANGE del resto de las del sistema capitalista, les nombramos mercancías sustentables (esquema 1)

Las mercancías sustentables son, al igual que las capitalistas, valores de uso y valores de cambio, pero en su valor de cambio está considerado el tiempo necesario de reproducción de los ciclos de regeneración de la naturaleza, además del tiempo de trabajo socialmente necesario de acuerdo a la organización de la producción y nivel de avance tecnológico alcanzado por la comunidad. El proceso productivo contempla además de los medios de producción y fuerza de trabajo, como un elemento separado a los recursos naturales, puesto que estos determinan que es lo que se puede producir y no son considerados como medios de producción en general. Esta separación obedece a que para la ANGE la naturaleza no es un medio de producción. La valoración cualitativa está antes que la valoración cuantitativa, la primera se presenta en el proceso productivo y la segunda en el intercambio.

¿Cómo se produce?: Información y tecnología

Existen mecanismos exitosos de difusión de información técnica de cierto de tipo de actividades económicas. La información es un input que se comparte, hay un interés genuino de compartir conocimientos y difundir los métodos principalmente de conservación y organización. La adquisición de tecnología y renovación de capital se da en la medida en que se cumplan las prioridades sociales. El ritmo de absorción de tecnología en los procesos productivos se incrementa conforme se avanza en el desarrollo de la infraestructura de la comunidad. La oferta de tecnología no proviene únicamente del sistema capitalista; existe una búsqueda constante de las capacidades no ejercidas que todavía se encuentran en la mente de la sociedad.

La tecnología a implementar en los procesos productivos es evaluada por sus atributos en relación a la disminución del gasto de energía y tiempo, tanto de los seres humanos como de los recursos naturales. (esquema 2). Aquí cabría preguntarse si en este sistema se garantizaría el desarrollo de las fuerzas productivas, característica esencial del sistema capitalista. ¿Existen incentivos para la impulsar la creatividad humana? La respuesta es que si, pero no a la velocidad que lo ha hecho el sistema capitalista y tampoco bajo su lógica. 

¿Cuánto se produce? Creación de excedentes y distribución

En las comunidades con ANGE existen dos tipos de trabajo, el trabajo que percibe una retribución económica valoración cuantitativa y el trabajo que no tiene una compensación de tipo monetaria valoración cualitativa. El primero es el que se contrata en la producción comunitaria y el segundo se presenta en las actividades que tienen que ver con cuestiones sociales y políticas. La compensación no económica tiene tres formas 1) prestigio social; 2) incremento en niveles de vida por participación en la construcción de infraestructura social, retribución en forma de trabajo, es decir, el trabajo desplegado en alguna actividad productiva en beneficio de alguna familia es retribuido en forma de trabajo en la misma actividad o en otra; y 3) compensaciones en especie. Este tipo de trabajo se presenta en la producción familiar, cargos políticos, cargos religiosos y en actividades sociales para el mejoramiento y construcción de infraestructura, el trabajo no se reduce a una mercancía. Ambas formas de compensación al trabajo no son excluyentes; los mismos trabajadores pueden percibir el pago en forma monetaria y no monetaria.

En las ANGE no existe la categoría ganancia porque el plusvalor que se genera en el sistema de producción no es apropiado individualmente, es apropiado socialmente (esquema 3) no es la retribución al capitalista por echar a andar la producción, y tampoco es el precio del capital. Por esa razón a lo largo de esta investigación se le ha nombrado excedente. Es un hecho que existe la creación de plusvalor en las ANGE, pues existe trabajo contratado y pagado a través de un salario, pero la diferencia fundamental entre este sistema y el capitalista o el de la teoría económica campesina es como es apropiado ese valor excedente. (Esquema 3)

Tanto el trabajo asalariado como el no asalariado son indispensables en la reproducción de la sociedad.


Conclusiones

Hasta ahora se había visto la EE como una mejor manera de examinar los problemas que aquejan la sociedad. Pero las condiciones ecológicas nos muestran la urgencia de tomar decisiones acerca de cómo podríamos organizarnos de una manera alterna para enfrentar los resultados de la dinámica de acumulación capitalista.

La teoría económica ha mostrado su incapacidad para enfrentar los problemas urgentes de la sociedad, la pobreza, el desempleo, etc., querer incorporar la gestión sustentable tal como lo hace la economía ambiental generaría una exclusión y polarización social mucho más aguda de la que vivimos hoy por su forma de insertar los recursos naturales como mercancías es totalmente absurdo. El rechazo de esta forma de inclusión de la naturaleza al sistema económico deriva en problemáticas más complejas de resolver para la EE que podemos resumir en una pregunta ¿La EEP tiene algo que decir acerca de una forma de organización social alterna? 

Este documento da una respuesta a esta pregunta, se presentaron principios en los que se basaría la dinámica de una organización social alterna compatible con todos los postulados de la EE. El origen de esta aportación se sustenta en los principios éticos de esta corriente ¿cómo construir una sociedad con justicia social, equidad intergeneracional y gestión sustentable? Objetivos sumamente ambiciosos y muy lejos de la realidad que vivimos. La respuesta que damos aquí es a través de la construcción de incentivos de intercambio y asignación no monetarios, a través de la valoración cualitativa. Según la discusión que se presentó sobre justicia social y las ANGE, el objetivo de la sociedad es su permanencia en el tiempo, que implica mucho más que salvarnos de la extinción como especie, nos invita a reflexionar sobre que tenemos y qué querríamos salvar como miembros de una sociedad organizada. Muchas comunidades tienen muy claro hacía donde van, que mundo quieren construir y cómo lograrlo.

Los principios para la construcción de una asignación ética de los recursos naturales es indispensable para eliminar no sólo el problema de la insustentabilidad, sino para eliminar los graves problemas que enfrenta la humanidad como la pobreza, la explotación, el trabajo infantil, la discriminación, el hambre y la guerra. Esta propuesta implica mucho trabajo en el plano productivo, porque quien produciría todos los bienes y servicios que tienen que estar en una canasta básica para toda la población, y bajo que incentivos lo harían. Se necesita como lo muestran las ANGE, dos tipos de trabajo, uno remunerado cualitativamente y otro cuantitativamente. Y es un hecho que tenemos que superar las experiencias de las economías socialistas, en las que hubo desbasto, corrupción, carencia de incentivos para la innovación y coartación de libertades. Aunque este debatido punto también entraría en un debate sobre las libertades sociales versus libertades individuales.

Proponemos fortalecer los nichos de sustentabilidad existentes y ayudar en la creación de nuevos para generar una estructura nacional con la potencialidad de crear los bienes y servicios necesarios para la población nacional y si fuera sustentable exportar llegar al resto del mundo. Se propone romper paradigmas científicos y sociales y ponernos a trabajar para reconstituir el marco intelectual y paradigmático de una sociedad alterna sustentada en una economía ecológica que respete los principios de sustentabilidad, equidad y justicia social. 


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Notas:

[1] Trabajo no remunerado monetariamente.
[2] Sociedad de Economía Ecológica de Estados Unidos de, USSEE, por sus siglas en inglés.
[3] La forma de retribución social de da a través de la obtención de prestigio social, cuestión sumamente valorada en las comunidades, el reconocimiento cuenta mucho para las diversas esferas de la vida comunitaria. Pero esta retribución también puede hacerse con un intercambio físico de trabajo.
[4] Supuesto intercambio entre equivalentes porque la fuerza de trabajo es una mercancía ficticia, al igual que la tierra y los recursos naturales (Polanyi:1954)
[5] Definición propia derivadas de las primeras dos definiciones de comunidad presentadas en el capítulo II.


* Instituto Politécnico Nacional, Unidad Oaxaca, México.
Publicado en http://sustentabilidades.siderpco.org

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