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Soy saharaui.

imagesCA3MJY03Las tropas marroquíes redujeron a cenizas, el pasado 8 de noviembre, el campamento saharaui de Gdaim Izik, que desde hacía un mes albergaba a más de 20.000 personas, reunidas para protestar contra las condiciones de vida impuestas por las autoridades de ocupación a los habitantes del Sahara Occidental.

Los españoles deberiamos conocer bien la historia de este conflicto por lo que de responsabilidad tienen nuestros sucesivos gobiernos que, desde 1976, mantienen una absoluta dejación de responsabilidades en un proceso de descolonización aun inconcluso. Tal vez entenderíamos el grado de tibieza en las declaraciones de nuestros políticos, y la inacción frente a los abusos y excesos del gobierno marroquí, si conociéramos el contenido de los acuerdos comerciales, y los intereses que ciertas empresas españolas tienen en los territorios ocupados.

Pero en cualquier caso, lo cierto es que las 7.500 jaimas han sido arrasadas, y aun se desconoce el número de muertos, heridos y detenidos que se están`produciendo en El Aaiún, capital de los territorios ocupados, ciudad sometida a estado de sitio y control militar coincidiendo con la reanudación, en Nueva York, de las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario.

Pese a las bárbaras acciones iniciadas por la administración marroquí, el Polisario sigue el proceso de negociación en la ONU, y no ha caído en la evidente provocación de Marruecos que pretendía con los ataques que el mediador saharaui abandonase el proceso legal que permitiría al pueblo saharaui expresar en referéndum su decisión respecto a la independencia o no del reino marroquí.

Las esperanzas son muy débiles, ya que ese proceso debería haberse producido hace años, y ni los gobiernos implicados, Francia, España y Marruecos, ni la propia ONU ( que mantiene la única misión especial de su historia a la que se ha vetado la posibilidad de evaluar y denunciar el cumplimiento de los derechos humanos en la zona (MINURSO)) están dando muestras de la mas mínima responsabilidad.

Afortunadamente, una vez mas la sociedad civil, está dando en estos días una autentica lección de responsabilidad y solidaridad con el pueblo sometido.

Las redes sociales, organizaciones no gubernamentales, y asociaciones humanitarias estan actuando de forma espontánea para dar voz y apoyo a los que no deben sentirse nunca olvidados.

Testimonios, fotos y mensajes de activistas y familiares nos están llegando pese al bloqueo e intervención de las comunicaciones en la zona, y gracias a ellos podemos conocer una realidad que no nos gustaría tener que contar. Decenas de muertos y desaparecidos, torturas y detenciones ilegales, violaciones de los derechos básicos de hombres,mujeres y menores están ocurriendo aun en estos instantes en todo el Sahara ocupado.

Un terrorismo de Estado cercano al genocidio que está ocurriendo a pocos kilómetros de nuestras casas, y que esta sufriendo gente que en el caso de los mas mayores puede que aun conserve el DNI español, que un día les expidió nuestro gobierno.

Pero sobre todo pienso en los mas jóvenes, en los niños como Ali y Yeslem, que mi familia viene acogiendo estos años atrás en el programa “vacaciones en paz”.

Ellos han nacido en los campamentos de Tindouf, en Argelia, en el desierto mas inhóspito del mundo. Con la conciencia de que su tierra está tras un muro y un campo de minas construidos por un estado que ocupa sus ciudades y les niega el reconocimiento como pueblo. Con el conocimiento de que la mayoría de los estados del mundo no condenó ni intervino en el conflicto que acabó con la expulsión de sus padres y abuelos de su tierra natal. Circunstancias extremas y lamentables que sin embargo no les impedía hablar de su futuro ejerciendo profesiones como”maestro” o “medico”, en un lugar que no acertaban a definir.

Pero ahora, tienen muertos.

Sus padres, hermanos y amigos están siendo torturados y asesinados. Muchos están perdiendo a seres queridos y probablemente viviendo situaciones familiares extraordinariamente dolorosas y tal vez de ambiente pre-bélico.

Y eso, todos lo sabemos es el caldo de cultivo de Intifadas y guerrillas, de lo que algunos tergiversadores de la historia llaman terrorismo.

Especialmente por ellos, debemos hacer lo posible para acabar con esta situación, instar a nuestro gobierno a ejercer su responsabilidad histórica, tirarnos a la calle a hacer oír con nuestros gritos la voz de los que sufren en silencio impuesto y recordar cuando tengamos hacerlo la actitud de los que dentro de poco nos pedirán nuestro voto.

Y sobre todo atender la petición mas habitual entre los que tenemos algún contacto con las familias saharauis, y que retumba ahora mas que nunca sobre todas las demás: Contad lo que está pasando.

Y debemos contarlo.

 

Juan Manuel Mancebo Fuertes

jmanceb@gmail.com

www.bobastro2.blogspot.com

nov 2mil10

 Recomiendo la web http://territoriosocupadosminutoaminuto.blogspot.com

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