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Calidad democrática en España según el CIS (junio de 2026)

Rafa Rodríguez

1.- La democracia mantiene un amplio respaldo social

La democracia continúa gozando de una sólida legitimidad entre la ciudadanía española. Ocho de cada diez españoles (80,8%) consideran que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, mientras que únicamente un 8,8% cree que, en determinadas circunstancias, un régimen autoritario podría ser preferible y el 75,9 considera que sin partidos políticos no puede haber democracia.

El respaldo al sistema democrático constituye así uno de los consensos políticos más amplios que existen actualmente en la sociedad española.

Sin embargo, este apoyo a la democracia no implica necesariamente satisfacción con su funcionamiento cotidiano. El porcentaje de ciudadanos satisfechos con el funcionamiento de la democracia (muy satisfechos, bastante satisfechos o algo satisfechos) alcanza el 42,5%, mientras que quienes se muestran poco o nada satisfechos representan el 56,9%. Es decir, la mayoría de la población distingue entre apoyar la democracia como sistema político y valorar críticamente el modo en que funciona en España.

Una de las principales causas de este descontento está relacionada con la corrupción. El 87,5% considera que los mecanismos actuales de la democracia española no son suficientes para combatirla, frente a un reducido 12% que piensa que sí lo son.

Esta preocupación también aparece cuando se pregunta espontáneamente qué debería hacerse para mejorar la democracia. Las dos propuestas más mencionadas son adoptar medidas más eficaces contra la corrupción (12,5%) y garantizar una justicia más independiente mediante una auténtica separación de poderes (10,4%).

Existe un consenso prácticamente unánime sobre la necesidad de ampliar la participación ciudadana: el 89,8% considera necesario crear nuevas formas de participación en los asuntos públicos.

2.- La valoración de la Transición continúa siendo claramente positiva

El 72,7% considera que la forma en que se llevó a cabo constituye un motivo de orgullo para los españoles, frente al 22,8% que discrepa. Casi cinco décadas después, la Transición mantiene una elevada legitimidad histórica como proceso de construcción democrática.

3.- Los partidos políticos: imprescindibles, pero necesitados de una profunda democratización

La ciudadanía mantiene una visión dual de los partidos políticos. Por una parte, el 75,9% considera que sin partidos políticos no puede existir democracia, lo que confirma que siguen siendo percibidos como una institución esencial del sistema democrático, pero cuando se pregunta por su funcionamiento interno, aparece una demanda muy clara de reformas: el consenso más amplio aparece en la exigencia de códigos éticos: el 94,7% considera que todos los cargos orgánicos y públicos deberían firmarlos; el 88,6% apoya la creación de la figura del defensor del afiliado; el 83,8% reclama una mayor participación de las juventudes; el 74,3% defiende una mayor representación de las minorías internas y el 68,6% considera que los responsables de los partidos deberían ser elegidos por los afiliados.

Estos datos muestran que la ciudadanía no cuestiona la existencia de los partidos, sino la necesidad de hacerlos más democráticos, transparentes y abiertos.

4.- Una percepción muy crítica del funcionamiento de la justicia

Las opiniones sobre la justicia son probablemente las más negativas de toda la encuesta. El 88,8% cree que no trata igual a un político que a un ciudadano corriente; el 78,4% considera que la justicia no trata igual a ricos y pobres y el 76,9% piensa que, cuando un proceso judicial afecta a partidos políticos, la justicia no actúa siempre con imparcialidad.

La única cuestión donde la opinión aparece más dividida es la igualdad entre hombres y mujeres dentro de la carrera judicial. Un 50,7% considera que existen las mismas oportunidades de ascenso, mientras que un 46,2% piensa que todavía persisten desigualdades.

5.- Los medios de comunicación: desconfianza y percepción de parcialidad

La encuesta refleja también una visión muy crítica sobre el sistema mediático. El dato más contundente es que el 87,9% cree que favorecen unas determinadas opciones políticas o intereses económicos sobre otros. Solo el 16,3% cree que los medios no difunden bulos o mentiras, mientras que el 81,5% opina justamente lo contrario. El 75,4% considera que los medios están concentrados en pocas empresas o grupos de comunicación. El 57,7% considera que los periodistas disfrutan hoy de menos libertad e independencia que hace diez años. Respecto al pluralismo informativo, el 45,9% considera que los medios ofrecen diferentes opiniones, frente al 52% que cree que no lo hacen suficientemente.

6.- Una ciudadanía que se siente poco escuchada

Los indicadores sobre eficacia política muestran un importante distanciamiento entre ciudadanía e instituciones. El 75,3% considera que los políticos no se preocupan por lo que piensa la ciudadanía; el 75% piensa que quienes gobiernan buscan principalmente sus propios intereses; el 74,1% considera que la gente corriente no tiene influencia sobre lo que hace el Gobierno y el 60,3% cree que no tiene posibilidades reales de hacer llegar su opinión a los responsables políticos.

Estos resultados describen una democracia ampliamente aceptada como sistema político, pero donde una mayoría siente que no hay suficientes mecanismos para participar en las decisiones públicas.

7.- Escasa confianza en las instituciones

La confianza institucional resulta moderada o baja. Solo las Fuerzas Armadas, que son la institución que obtiene la valoración media más elevada (6,96), aprueban. Las demás instituciones suspenden. En el cuatro están los gobiernos autonómicos que obtienen el 4,76, los tribunales de justicia el 4,74, los medios de comunicación el 4,35, el Tribunal Constitucional el 4,34, el Parlamento 4,07 y las organizaciones empresariales el 4,05.

En el tres el Gobierno central (3,79) y los sindicatos (3,78). Los partidos políticos aparecen claramente en último lugar, con una nota media de 2,92, siendo la institución que genera menor confianza entre todas las analizadas.

8.- Conclusiones

La encuesta del CIS dibuja una paradoja muy significativa. La sociedad española mantiene un respaldo muy amplio a la democracia como sistema político, a los partidos como base de la misma y continúa valorando positivamente el proceso histórico de la Transición democrática, pero esa legitimidad convive con una percepción muy crítica sobre el funcionamiento efectivo de las instituciones democráticas.

La corrupción, la falta de influencia de la ciudadanía, la escasa confianza en los partidos, las dudas sobre la imparcialidad de la justicia, la percepción de parcialidad de los medios de comunicación y la mala valoración del funcionamiento de los partidos, aparecen como los principales factores que deterioran la calidad percibida de la democracia.

Al mismo tiempo, el enorme apoyo a medidas destinadas a aumentar la participación ciudadana, democratizar los partidos y reforzar la ética pública refleja que la demanda social no es sustituir la democracia, sino mejorar su funcionamiento y hacerla más transparente, participativa y eficaz.

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