Ciencia de barrio

MICROSCOPIO
En este video del Medialab Prado se muestra la posibilidad de  una ciencia   cooperativa que nace de la colaboración , por medio de la red,  de investigaciones divervas y de base.  El vídeo es un  documental sobre el taller Interactivos?’10: Ciencia de barrio, celebrado en Medialab-Prado entre el 7 y el 23 de junio de 2010.

Existe una larga tradición de laboratorios domésticos en los que, al margen de las grandes instituciones, se han producido algunos de los inventos y descubrimientos más relevantes de la historia, como la bombilla, la radioactividad, los antibióticos, el sintetizador o el ordenador personal. La imagen de estos “inventores”, que asociamos normalmente a visionarios excéntricos y geniales, se expande hoy en una multitud de personas interconectadas a través de la red, que ha facilitado el intercambio de ideas y de información entre amateurs, profesionales y académicos de distintas disciplinas, dando lugar a la aparición de comunidades de experimentación y producción distribuida de conocimiento.

La proliferación de estos “colaboratorios” online ha posibilitado la creación de grandes proyectos colectivos como BOINC, Wikipedia o GNU/Linux… pero también ha puesto en evidencia la necesidad de abordar los problemas teniendo en cuenta las especificidades de los contextos locales.

Se abre, entonces, la posibilidad de una “ciencia ciudadana” en la que los vecinos son capaces de organizar no sólo la gestión y el desarrollo del conocimiento, si no también su aplicación en la toma de decisiones y en el rediseño de la agenda pública, entrando en diálogo con las políticas urbanas, medioambientales, culturales, educativas o tecnológicas desarrolladas por los gobiernos, e influyendo de manera efectiva en la configuración de lo local y en las condiciones de vida en los barrios.

El pasado mes de enero se celebró en Madrid un taller bajo el tema Ciencia de garaje. Ciencia de barrio supone una continuación de este tema que pretende expandir el ámbito de los proyectos desarrollados e involucrar a un mayor número de personas. Se propone crear pequeños laboratorios urbanos de experimentación que canalicen y fomenten las prácticas ciudadanas basadas en la experiencia, en la pasión por aprender y compartir de la cultura hacker y amateur, y en la posibilidad de tomar las riendas en la resolución de problemas que unen a “comunidades de afectados” (communities of concern) a lo largo y ancho del globo. Ciencia de barrio quiere sacar a la ciencia ciudadana de su estadio de garaje/prototipo para llevarla a la calle, buscando y encontrando maneras de ir más allá de las comunidades hacker y activistas para incidir en las vidas cotidianas de las comunidades de vecinos, amigos y familias.

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