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Europa en el Albayzín

vormann_01_02En el Albayzín, contemplando el paisaje níveo de la sierra y admirando la vega, plateada por el bajo sol invernizo, frente a la Alhambra, he saboreado la compañía de Europa, he presentido la civilización y la cortesía, y he constatado que la convivencia es posible fuera, como recordara Caro Baroja, de los discursos políticos vulgares de gentes concejiles. Protegido por el dios cristiano de la iglesia de San Nicolás y por el dios de los musulmanes de la delicada mezquita que la flanquea, un mosaico humano, en el que seguro había ateos y agnósticos, gozaba de los sentidos en un estado de silenciosa catarsis sesgada por la voz amistosa de unas latinoamericanas que, tras los acordes de una guitarra, cantaban el “Gracias a la vida” de Violeta Parra. Fue al cabo de su silencio cuando la gitana que vendía castañuelas sobre el banco de piedra, acompañada por el soniquete que le regalaban los suyos, se arrancó por unas bulerías que sabían a tomate y sal.

Contra la Constitución Europea se arguyeron dos tipos de razones, unas de carácter nacionalista y otras de carácter izquierdista. Las primeras por los que temían perder sus signos identitarios, o no los encontraban suficientemente reconocidos, y las segundas por los que afirmaban que Europa se está construyendo a favor del mercado -la Europa de los mercaderes- y en contra de su población -la Europa de los ciudadanos-. Entre el NO rotundo de estas posiciones y el SÍ europeísta se encontraban las posiciones euroescépticas del no pero sí o el sí pero no; bien porque un sí demasiado sonoro podría haber sido interpretado como un gran éxito del gobierno Zapatero, bien porque un antieuropeísmo descarado hubiese sido desaprobado por un empresariado claramente beneficiado por el gran mercado de 455 millones de personas; o acaso porque en el preámbulo constitucional no se mencionasen expresamente las raíces cristianas de Europa.

La Unión Europea es un ejemplo de cómo, según dijo el poeta, se hace camino al andar. Así, lo que comenzó en 1951 con los acuerdos sobre el carbón y el acero, y continuó con el Tratado de Roma de 1957 que creó la CEE -el llamado Mercado Común-, devenía, con la dificultad que supone la ordenación de la diversidad y la complejidad de la vieja Europa, en esa constitución fracasada, hasta la creación de instituciones políticas, judiciales, administrativas y económicas de carácter supranacional, reforzando el poder del parlamento europeo, inspiradas en ‘la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa’ y fundamentadas en ‘los valores de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a las minorías’. La constitución favorecía las fuerzas de cohesión entre los estados y las naciones no por imperativos de carácter militar o económico, si no por fuerzas de cohesión democráticas de carácter representativo y participativo sustentadas sobre el acuerdo entre iguales, sobre los derechos ciudadanos y sobre la solidaridad y la compensación.

El fracaso de la constitución europea, que, no lo olvidemos se debió esencialmente a un conflicto interno dentro del Partido Socialista Frances, dirimido en el referendum celebrado en el país vecino, contribuyó a reforzar la Europa ultraliberal, el boomerang lanzado por la izquierda tradicional llega devuelto sin alternativa posible en un horizonte corto. Tal vez el sedimento en la memoria del electorado galo de esa incoherencia partidista haya contribuido al éxito en las últimas elecciones europeas de la candidatura verde, francesa y europeísta, Europa Ecología.

Una bella princesa fenicia que jugaba en la playa de Sidón fue seducida por un toro blanco y sobrevoló en sus lomos el mar mediterráneo hasta la isla de Creta. El mítico toro albo que fue Zeus hubiese visto como, con el legendario nombre de su amada Europa, nacía una alianza entre estados dispuestos a ‘construir un futuro común’ en un territorio en el cual sus ciudadanos se van a encontrar ‘unidos en la diversidad’; y como, después de siglos de ‘dolorosas experiencias’, Europa ‘se proponía avanzar por la senda de la civilización’. Pero no, lo que tenemos es el descafeinado Tratado de Lisboa.

A mis espaldas, en el granadino Albayzín, el idioma francés era susurrado con el acento meloso de una tarta de chocolate y un sotto voce italiano viajaba, transportado por la tecnología móvil, hasta el mismísimo corazón de Roma. Un día –pensé– deberíamos refrendar una constitución mundial que reconociera la universalidad de los derechos humanos y que dijera en sus primeros artículos que reunida la humanidad ha decidido afirmar que las únicas formas fecundas de progreso y convivencia son las sociedades democráticas caracterizadas por ‘el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres’.

2 Comentarios

  1. antonio rebollo palacios

    QUO VADIS,EUROPA.
    Club Bilderberg,Comisión Trilateral,Council on Foreign,RAND,Institución Brooking y otros think tanh;como principales valedores:Rokeffeller,la Banca Rothschild,…etc,etc…Pasemos de teorias conspiratorias,propuestas en sus reuniones secretas(verificadas,la reina Sofia lo a dicho publicamente)ocultismos e instigadores de un Nuevo Orden Mundial,pero a estas alturas de la pelicula ní el analista más untado,de los cientos que hay,deja de reconocer que los parámetros generales hacia donde dirigir,encauzar el devenir del mundo,por tanto de Europa,y, las lineas rojas que no se pueden traspasar,son frutos del interés y el diseño de estos “mandamaces”a la sombra.Además,sumemos los lobbies corporativos en el mismo seno de las instituciones europeas,con el aliento en el cogote de políticos y funcionarios para “asesorarles” y no se salgan del redir.Como recorrer ese camino trazado,la puesta en escena,la teatralidad y la tramoya,las variaciones dentro de los parámetros,ese vaivén,se queda para la Democrácia y la política damocrática.
    Y.Hay una Europa rosa,guapa,de becas Erasmus,que defiede y ampara la Declaración Universal de los Derechos Humanos,civilizada,alientada y alimentada por el estatus mediático,corporativo que nos encantan a todos.Una pláyades de políticos y burócratas.Está la Europa calentita,de las clases médias,con sus tecnicos adaptados que estan la mar de contentos con esta diatriba neoliberal.Pero esta Europa por estos derroteros,también traeran exclusión,marginalidad a los menos cualificados y una mayoría de trabajadores prescindibles que simplemente sobrevivirán.Para Andalucía en general,Europa no está vista como de caracter social,sino una construcción,un tinglao puramente económico,que ultimamenta nos estan jodiendo un poquito.

  2. Paremos de proponer constituciones y leyes brindando al sol que más calienta (el que más vende al electorado). Exijamos, en cambio, hacer valer los derechos fundamentales promulgados en la Magna que celebramos ayer. En su totalidad. Y si queremos hacerlo más fácil, empecemos por la renta básica recogida en nuestro estatuto.

    Recuerdo una noche en la radio, hace muy poquitos años, cuando Zapatero era un pringao recién llegado a la secretaría general del soe, escuchar por primera vez su anhelo de una constitución común para la UE. Sonaba a bella utopía entonces. Hoy, esa constitución es una realidad que no ha hecho más que alejar el gobierno de sus ciudadanos, embarcando de una patada que ni Ronaldo, la utopía de nuevo en el tejado más alto de la torre de Londres. ¿Más constituciones? No, por favor.

    Lo único que votaría yo ahora, sería una ley que obligara a calibrar el grosor de los cañones y los fajos de billetes en los ojetes de quienes echan las firmas para crearlos. Se les quitaban las ganas de seguir dando… guerra.

    PD: Dicen que en el Albaicín hay un Ada (sin h). Rusalka que vino del norte para ver los atardeceres de la Alhambra en su balcón.

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