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La realidad se impone a los tópicos

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Dani Cordero.Público.07/09/2011.Ni el castellano vive en Catalunya perseguido ni los jóvenes catalanes son incapaces de hablarlo como cualquier otro joven español. Tampoco es cierto que haya tensiones entre ambas comunidades lingüísticas. Las estadísticas son tan tercas en ese sentido como los expertos al utilizarlas para desmontar los tópicos que sitúan la lengua española bajo el rodillo del catalán. La última encuesta efectuada por el Institut d’Estadística de Catalunya sobre usos lingüísticos lo dejó claro en 2008: para el 35,6% de la población su lengua habitual era el catalán. El castellano lo era para el 45,9%.

Joan Argenter, profesor de Sociolingüística de la Universitat Autònoma de Barcelona, es meridiano: “Que el catalán se haga visible en la sociedad no quiere decir que el castellano se haga invisible”. Y la supremacía es general y en determinados ámbitos, apabullante.

El castellano es la lengua habitual de la mayoría de catalanes, un 45,9%

El más claro es el judicial. El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, el último responsable de la tormenta desa-tada en torno al modelo lingüístico de la educación, apenas lo utiliza en sus decisiones, a no ser que se refieran al derecho civil catalán. Y el 32% de los secretarios judiciales consideran que su utilización es “un problema”. La realidad es que el uso judicial del catalán ha caído en el último lustro.

Las diferencias de uso se repiten en menor grado en la investigación, el comercio por mucha rotulación en catalán que exija la Generalitat bajo amenaza de multa el cine y, sobre todo, los medios de comunicación. El 86% de los telespectadores, por ejemplo, ve habitualmente programas en castellano, mientras que un 57% los ve en catalán. Es decir, hay una duplicidad evidente.

“En todos los ámbitos existe mayor uso del castellano que del catalán, pero es que hay ámbitos en los que el catalán ni existe”, asegura Xavier Vila, director del Observatori Centre Universitari de Sociolingüística de la Universitat de Barcelona. De ahí que exista un apoyo generalizado entre los expertos al sistema de normalización, convertida en los últimos 30 años en una bombona de oxígeno para el catalán. “La política lingüística que aplica la Generalitat intenta compensar la desventaja existente”, afirma Albert Branchadell, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), después de avalar también el “predominio” del castellano.

Los alumnos catalanes vencen al resto en comprensión lectora en español

Evaluaciones oficiales

Y pese al sistema de inmersión lingüística, el castellano también aprueba en las aulas. Una evaluación encargada por el Ministerio de Educación dejó claro en julio que los estudiantes catalanes de ESO tienen las mismas aptitudes lingüísticas en lengua castellana que la media de los alumnos españoles. No había diferencias.

Sí que las mostraba, no obstante, el último informe PISA, de 2009. Y eran favorables a Catalunya. Las pruebas de comprensión lectora les ofrecían 498 puntos, por los 481 que conseguían la media en toda España. Y en las pruebas de la selectividad, las notas de castellano siempre sacan casi un punto al catalán.

En selectividad, las notas de castellano siempre sacan casi un punto al catalán

“Catalunya tiene un problema, porque ha de mejorar en la educación, pero no se trata de un problema lingüístico con el castellano. En ese aspecto sale en la media”, afirma Vila, una afirmación coincidente con la de Joan Argenter, quien sostiene que “los problemas no son diferentes a los que hay en otras escuelas del Estado y en otros países europeos”.

De hecho, el último estudio realizado por la Generalitat sobre los estudiantes de sexto de primaria dejaba claro que las diferencias en los resultados de lenguas entre escolares, como sucede en matemáticas, venía sobre todo determinado por las diferencias sociales más que por la imposición de una lengua diferente a la materna.

El modelo de inmersión lingüística en las escuelas no está avalado únicamente por la comunidad educativa y por la mayoría de los partidos políticos que ni debatieron sobre el modelo cuando aprobaron la compleja Ley de Educación en 2009. También el Consejo de Europa y la Unión Europea destacaron en 2007 los resultados del sistema de normalización lingüística, que señala el catalán como lengua vehicular en la escuela, el caballo de batalla de la sentencia del Tribunal Supremo.

Lo que se dice y lo que pasa

Ese peso predominante en las aulas que dicta la ley es otro tópico ya consolidado. Aunque la Generalitat fije que el castellano sólo será el idioma utilizado para las asignaturas de lengua y literatura castellanas, en la práctica ese precepto no se respeta. “Es falso que en todos los centros sea la lengua vehicular, pero la Generalitat no puede decirlo porque no tiene estadísticas”, sostiene Vila. “En la escuela una cosa es lo que dice la ley y otro lo que realmente sucede“, dice Argenter, dudando de la rigidez que se achaca al modelo educativo catalán.

Es lo que tiene la inmersión lingüística, aprecia Vila, un sistema con el que los profesores se acercan a sus alumnos cuando no les entienden, si hace falta en castellano. Nada que ver con la sumersión: “El alumno habla la lengua del maestro y de no entenderla, se aguanta”. Cosas del franquismo.

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