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El IVA es un impuesto indirecto que grava el consumo, es decir que su subida la pagamos todos por igual desde el parao al multimillonario. En términos relativos sube mucho más para los que menos renta tienen: si una caja de rotuladores sube 5 € y una persona gana al mes 500 €, la subida le supone el 0,1% de su renta mensual pero si gana 5.000 € le supone sólo el 0,01

La subida del IVA y sus efectos reales sobre el déficit público

Rafa Rodríguez / El IVA es un impuesto indirecto que grava el consumo, es decir que su subida la pagamos todos por igual desde el parao al multimillonario. En términos relativos sube mucho más para los que menos renta tienen: si una caja de rotuladores sube 5 € y una persona gana al mes 500 €, la subida le supone el 0,1% de su renta mensual pero si gana 5.000 € le supone sólo el 0,01, es decir 100 veces menos. El PP, con efectos desde hoy, acaba de subir de una forma brutal el IVA incumpliendo clamorosamente una de sus promesas electorales más importantes (con lo que esto conlleva de deterioro de la credibilidad de la democracia, aunque no creo que a ellos les preocupe demasiado).

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La justificación que han dado para hacer lo contrario de lo que la gente que los votó creyó que iban a llevar a la práctica, ha sido la necesidad de reducir el déficit público. El déficit público se mide por un porcentaje resultado del cociente entre la diferencia de ingresos y gastos públicos (numerador) y el PIB (denominador). Así, un déficit del 7% significa que la diferencia entre ingresos públicos (básicamente impuestos) y gastos públicos es una cantidad que representa el 7% del PIB (que es el valor monetario de lo que se produce por los agentes económicos residentes, durante un año, en el estado).

Si el PIB español es de 1 billón de €, un 7% de déficit público significa que se gastan 70.000 millones de € más de lo que se ingresa. El PP quiere que la gente sólo vea los efectos “brutos” de la subida del IVA, es decir que si se supone que se va a recaudar 10.000 millones más, el déficit público se reduce del 7 al 6% (70.000 – 10.000 = 60.000), siempre que se mantenga constante el denominador (el PIB).

Pero los efectos “netos”, es decir reales, son muy distintos. Al gravar el consumo, además de crecer la desigualdad, se reduce la actividad económica, aumenta el paro, cierran negocios y no se abren otros. Por lo tanto el denominador (el PIB) se reduce pero no sólo esto: también se reducen los ingresos públicos ya que hay menos renta agregada (baja la recaudación por IRPF y sociedades), menos consumo (menos IVA e impuestos especiales) menos tráfico mercantil (impuesto sobre actos jurídicos documentados y transmisiones patrimoniales), etc., y aumentan los gastos públicos (prestaciones por desempleo).

La subida del paro y la bajada del PIB provoca un aumento del riesgo de impago de la deuda pública y eso también causa que aumenten los intereses que hay que pagar por ésta (la partida de gasto público más importante) al aumentar la prima de riesgo e incluso agudiza la huida de capitales (uno de los fenómenos más graves y mas oculto que está ocurriendo en esta fase de la crisis).

El resultado es que el efecto “neto” de la subida del IVA es mucho menor que el “bruto”, pero sus efectos sociales sobre todo en el empleo son devastadores, cuando la economía ha caído en recesión como está ocurriendo ahora en España y en Andalucía.

A estas políticas de subida de impuestos que afectan sobre todo a los más pobres, o la reducción del gasto social y la inversión, la derecha le llama políticas de “austeridad” (porque el concepto tiene connotaciones positivas) pero en economía se llaman políticas procíclicas porque agravan el ciclo, en este caso, la recesión. La mayoría de los economistas (aunque sea por sentido común) defienden que hay que hacer lo contrario, es decir, políticas contracíclicas: aumento del gasto público y la inversión y no subir los impuestos indirectos en recesión, y tener políticas de “austeridad” sólo cuando el ciclo es expansivo.

Andalucía es el país que más va a sufrir los efectos de la subida del IVA sencillamente porque somos los que tenemos un mayor porcentaje de paro. Algunos andalucistas o nacionalistas creen que a Andalucía sólo le afecta lo que pasa en Andalucía y no ven que es al contrario. En la globalización lo que ocurre en cualquier parte del mundo afecta a todos y con mayor intensidad a los territorios más vulnerables, y no digamos los efectos que tiene sobre el conjunto de la sociedad andaluza las decisiones que toma el estado.

Sólo el poder autonómico (siembre que no gobierne también la derecha, por supuesto) puede constituir una barricada institucional contra el programa de los mercados y sus brazos políticos (como por ejemplo el PP en España), tal como ha ocurrido con la decisión de sacar a los inmigrantes sin papeles de la protección sanitaria (que es sobre todo una medida ideológica que trata de culpabilizar a los inmigrantes del gasto público). Si tenemos competencias y la ejercemos podemos parar, como se ha hecho, esta medida inhumana.

Cuando el déficit no baje con la subida del IVA porque no crecen lo suficiente los ingresos y sin embargo suben los gastos (la banca va a seguir siendo un sumidero de recursos públicos), y disminuya el PIB, el PP intentará culpabilizar a las CC.AA y en particular seguir asfixiando financieramente a Andalucía, de forma directa (menos transferencias, a pesar de lo que dice el Estatuto de Autonomía, y menos ingresos por impuestos) e indirecta (canalización de los flujos de crédito hacia al estado, en una especia de crowding out “centralista”) y seguirá pagando a los think tank y a los publicistas de la derecha para que sólo veamos lo que ellos quieren que veamos, y sobre todo intentarán que sigamos con el efecto “anestesia” y no valoremos lo que significa la democracia, la autonomía, la enseñanza o la sanidad gratuita, etc.

Por supuesto que nuestra democracia es imperfecta, la autonomía débil y los derechos sociales mejorables pero incluso lo que ahora tenemos tiene un valor incalculable y estamos a punto de perderlo por la acción concertada de “los mercados” y la derecha.

Quitémonos la venda de los ojos o, mejor aún, espabilemos nuestra capacidad cognitiva porque sólo se ve lo que se conoce y se valora. El 15 de septiembre los sindicatos UGT y CC.OO y 150 organizaciones sociales más han convocado una concentración en Madrid para señalar al gobierno del PP cómo el gran culpable del agravamiento de la crisis, del intento de desmantelamiento del estado autonómico y social y del debilitamiento de la democracia (tres aspectos inseparables). Yo voy a ir ¡Por Andalucía!

Un comentario

  1. Además, un efecto perverso de toda subida de IVA, y se de lo que hablo pues llevo muchos años de Comercial, es la exigencia de los pequeños comercios a que sus proveedores habituales le vendan sin IVA, es decir, no quieren pagar un incremento que consideran limitativo de sus ventas y de sus ganacias, más aun cuando muchos de llos eestan sujetos al régimen de equivalencia, lo cual les supone que tienen que sumar al 21% un 4% más. Es decir: les supone un 25% total de impuesto a pagar en las facturas que devengan a partir del 1 de Septiembre.
    Si ya era una exigencia ampliamnete extendida la compra «sin», ahora, al menos durante los primeros meses, va a ser mucho más acentuada, con lo cual el efecto recaudatorio que se pretende no se va a producir ni mucho menos de forma automatica.
    Por otro lado frena la corerección de los precios en origén aunque en algunos casos pueda estar más que justificado, por miedo razonable a repercutir más aun en la bajada de sus ventas por la retracción del consumidor a sguir comprando determinados productos que no son de primerisima necesidad. O asumiendo el comercio al menos en los primeros meses la propia subida del IVA hasta que el consumidor se haya adaptado a la subida. Pero claro, hablo de los pequeños comercios, los grandes tienen otros margenes y otras capacidades de presión sobre sus propios proveedores y ellos, y lo publicitan con descaro, si van a soportar la subida del IVA sin apenas quebranto en sus margenes de beneficio, pero los pequeños no lo resisten igual y para ellos la única escapatoria es incrementar, com dije al principio, la compra «sin». Co lo cua, insisto, el gobierno a hecho un «pan como una ….» con el incremento del Impuesto sobre el valor añadido. No va a servir más que para agudizar la recesión y la competencia desleal. Al tiempo.
    Y el quince a Madrid todos juntos.

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