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La tercera república hace cobrar fuerza a la idea de Iberia.

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Marco Terranova Tenorio/ Construir el Estado Moderno sería el primer paso para conseguir una sociedad diferente. Actualmente España carece de estado moderno ya que no ha sabido unir a todas las regiones de la península y las que ha unido lo ha hecho por medio de un estado cultural donde el pegamento aglutinador era la lengua, la raza y la religión así como el monopolio de la violencia del propio estado.

 

En pleno siglo XXI vemos como España tiene grandes problemas al tener un Estado de los mas decimonónicos de toda Europa. La destrucción de la calidad en la educación y la sanidad pública, así como la desculturización de las masas está forjando una sociedad del ocio y del consumo donde el individuo le cuesta pensar por sí mismo.

 

Podíamos definir mas claramente esta sociedad como “dirigida” por una clase económica junto una clase política subordinada a sus intereses. El televisor en casa y las largas horas enfrente de el y ahora con el ordenador hacen de estos instrumentos de caballo de Troya dentro de las familias para su control y dirección impidiendo a lo que suene debate y crítica.

 

El ciudadano se va convirtiendo así en individuo pasivo, sin conciencia ni alma y solo se mueve en búsqueda de la felicidad individual y si puede ser al instante. Va a ser difícil traer un cambio verdadero debido a la derechización de la sociedad o su decadencia al buscar el lujo y el ocio al mínimo esfuerzo.

 

Construir Iberia con forma de república permitiría por un lado acabar con una monarquía sin sentido puesta a dedo por el dictador y no por nosotros y que hoy no tiene razón de ser, así como permitiría a los nacionalismos independentistas unirse entre ellos sean el catalán, gallego, vasco o andaluz y cobrar así un carácter progresista ya que en una república federal de los pueblos libres de Iberia la Ikurriña o el idioma catalán o gallego no sería entendido como un síntoma de división sino de riqueza y del derecho a sus pueblos a buscar una forma de vida acorde con su cultura e identidad.

 

A las fuerzas nacionalistas se le podrían así unir los republicanos históricos nacionales y regionales y también la izquierda tanto de España y Portugal harían de este proyecto un objetivo prioritario para la creación de una sociedad post-capitalista.

 

La construcción de un gran frente de progreso que sitúe hoy a los partidos marginales y que están fuera de la partitocracia haría salir una fuerte oposición constructiva a la idea de España, un Estado construido por medio de la sangre del otro y de la exclusión religiosa mas aberrante hasta llegar a la guerra civil.

 

Nuestros pueblos si quieren vivir en paz deberá ser por medio de un gran movimiento histórico, plural, republicano, vivo y con energía para instaurar un verdadero Estado Moderno. Hoy no hay debate académico en torno al Idealismo de este Estado, y es un síntoma grave ya que antes de la construcción de Alemania el debate y la riqueza del Idealismo Alemán hizo acabar con los “reinos taifas” de aquellas partes y sus principados y construir un Estado superando las divisiones religiosas, políticas etc.

 

La pregunta está. ¿Se levantarán nuestros pueblos ante un sistema que comienza a asfixiarnos y por su falta de futuro o nos iremos hundiendo en la ciénaga hasta llegar al corralito y de donde parece ser no debimos salir hace muchos años y antes de entrar en la UE?. ¿Seremos como pueblos lo bastante fuerte para dar una alternativa a un bipolarismo que al final aparece como dos caras de la misma moneda?.

Un comentario

  1. Euskal Herria supera los límites de la Península Ibérica. E igual pasa con la Catalunya Nord, que no forma parte de la Península. Por qué no luchamos para que las naciones de este Estado decidan libremente cuál quiere ser su futuro, sin imposiciones y sin Ejércitos garantes de la “unidad indisoluble de la Nación española (sic)” (oséase, la “Unidad de destino en lo universal fascista dicho de otro modo).

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