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Nuevas elecciones en Andalucía: sin noticias del cambio

 

Rafa Rodríguez

Ciudadanos ha escenificado hoy, 4 de septiembre de 2018, la ruptura de su acuerdo político con el PSOE de Susana Díaz, después de tres años de apoyo parlamentario. Se trata, como es evidente, de una ruptura pactada que proporciona la excusa para adelantar las elecciones que tendrían que celebrarse en mazo de 2019.

El cambio en el conjunto del Estado

El cambio en España lo está protagonizando un bloque de izquierdas, formado por el PSOE, Podemos, IU, Compromís, En Marea, Catalunya en Común, y muchas otras organizaciones de ámbito autonómico y local más un tejido de organizaciones sociales progresistas, entre los que destacan las que conforman el movimiento feminista. Se trata lógicamente de un bloque no formalizado y cuyas relaciones entre las distintas organizaciones y movimientos que lo conforman es compleja.

Desde el 2015, en todas CC.AA. las grandes ciudades y la mayoría de los demás municipios donde gobierna la izquierda es gracias a la colaboración, en distintas fórmulas, entre los partidos que conforman este bloque gobierna. Desde que Pedro Sánchez ganó en la primarias la vuelta a la secretaría general del PSOE este bloque se ha cohesionado y ha ido adquiriendo más potencia pero tras la victoria en la moción de censura de Pedro Sánchez se han producido entre otros efectos dos muy importantes: el bloque de izquierda tiene hegemonía social y el PSOE ha sustituido a Podemos en su liderazgo.

El gobierno actual de Pedro Sánchez amplía el espacio progresista y la posibilidad de que entre las distintas fórmulas de colaboración primen los gobiernos de coalición y se intensifiquen las relaciones con los movimientos sociales, avanzando en la hegemonía cultural, es decir en la conformación mayoritaria de los valores que sustentan la convivencia social, que actualmente se organizan sobre la antítesis democracia – poder de las élites económicas globales (EEG). Al mismo tiempo ha generado una dinámica de optimismo en la mayoría de la población que estaba asfixiada por el gobierno reaccionario de Rajoy y la corrupción del PP.

El PSOE de Pedro Sánchez lidera este bloque porque un gobierno, aunque esté en minoría, puede marcar y en este caso marca la agenda política del país y el partido que sustenta al gobierno adquiere más autoridad y credibilidad. El gobierno tiene recursos, espacios y prestigio, que permite atraer expertos, intelectuales y gente muy valiosa como ha sido el caso de Luis García Montero o Joan Herrera.

En el nuevo ciclo electoral es posible consolidar las mayorías políticas y sociales de este bloque en todos los niveles políticos – administrativos para poner objetivos más ambiciosos que no solo arreglen los peores hachazos del PP a los derechos y a las libertades o que afiancen los valores hegemónicos con acciones simbólicas sino que permitan la intervención estructural en la economía para orientar el modelo económico para que la gente pueda vivir mejor, con seguridad en el futuro y sin miedo, potencie la convergencia territorial sea ecológicamente sostenible, socialmente justo y equitativo en términos de género y generaciones.

Sin embargo hay una excepción, la “excepcionalidad política de ANDALUCÍA”. Hemos dicho que la base política del bloque de izquierda es que en el Estado, en la CC.AA. en las grandes ciudades y en la mayoría de los municipios gobierna el bloque de izquierda con apoyos explícitos o implícitos entre si y que esto es lo que permite avanzar en la hegemonía social. Menos en ANDALUCÍA. En Andalucía gobierna el PSOE bajo el liderazgo de Susana Díaz con el apoyo Parlamentario de Ciudadanos, lo que significa que ANDALUCÍA está al margen de las dinámicas de cambio que se han abierto. Y esto tiene ahora mismo pocas o muy pocas posibilidades de ser de otra manera. Lo que hace que ANDALUCÍA no vaya a tener un proyecto de cambio hacia dentro (cambio de la estructura económica) ni hacia el conjunto del Estado (proyecto federal).

Las elecciones andaluzas abrirán el nuevo ciclo electoral pero va ser una convocatoria con pocas esperanzas de cambio. La actual dirección federal del PSOE parece impotente para propiciar un cambio en el PSOE de Andalucía, que sigue anclada en los valores del liberalismo hecho a la medida de la derecha española, es decir empapada de nacionalismo españolista y rechazo al pacto con la izquierda, y lo mismo ocurre con la dirección estatal de Podemos que también se ha visto impotente para cambiar la estrategia de un Unidos Podemos en Andalucía, controlada por los aparatos de anticapitalistas y PCA, aún instalados en la estrategia delirante de la “guerra de movimientos”, basada en el sectarismo y la incomprensión de la realidad andaluza. Se trata de dos dinámicas divergentes, la del PSOE andaluz socialiberal, y la sectaria de Unidos Podemos, que se complementan para que nada cambie y sigamos estando lastrados por el paro, la pobreza, la desigualad y la dependencia.