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Acusamos (en apoyo del juez Garzón)

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Editorial Paralelo36. 05-03-2010.

El acoso mediático  y judicial  al que está sometido el juez Baltasar  Garzón es un magnifico indicador de  la calidad  de nuestro sistema democrático y de  nuestro Estado de derecho. En síntesis al juez Garzón se le han abierto tres causas por tres tipos de ilícitos distintos. El objetivo parece claro: acabar con la carrera judicial de Garzón, al precio y del modo que sea.

           El escándalo político que estos hechos han provocado a nivel internacional está dañando  la imagen y la fortaleza democrática de todo el sistema político y constitucional español. Muchos son los que desde fuera ven en este procesamiento del juez  la señal de que el franquismo sigue vivo en   el reino de España. ¿Qué pensaríamos nosotros si el Tribunal Supremo alemán decidiera procesar a un juez  por intentar  investigar el holocausto judío, a requisitoria de una querella interpuesta  por un grupo político nazi que se reivindica heredero del III Reich? .Miren los que  han urdido esta campaña contra Garzón si la destrucción a toda costa de este puede que tengan “daños colaterales”   sobre todo el sistema político y judicial, y por tanto  también contra ellos mismos.

Pero más allá del escándalo político, lo insoportable de estos procesos contra Garzón, es que  carecen del más mínimo, soporte jurídico.  Tan esto es así que los autos de procesamiento  contra  Garzón si que están cargados de un nauseabundo olor a prevaricación. Delito por cierto del que acusan al juez  procesado. Pero veamos en que consiste la causa  más relevante  de  estos  procesamientos: la acusación de prevaricación por iniciar una investigación sobre los crímenes del franquismo

Se  acusa a  Garzón de acusa iniciar la instrucción de una investigación sobre  crímenes del franquismo, en respuesta procesal a una denuncia privada. Entiende el  Tribunal Supremo que Garzón dicta una serie de actuaciones procesales inútiles  y  manifiestamente ilegales (en eso consiste la prevaricación) pues los supuestos crímenes del franquismo están    anulados  por la Ley de Amnistía de  1977,  carecen   de ley que se les pueda aplicar (lo cual implicaría aplicar  a unos hechos pasados leyes  del presentes; es decir la prohibida retroactividad  “ in malam partem” de las normas penales),  y finalmente, considera  el TS   que  los crímenes   del franquismo   de haber sido tales,  visto el tiempo  transcurrido , ya  habrían prescrito. Acusa  el TS  de que Garzón sabiendo todo esto  (“ignorancia injustificable”) siguió adelante con la instrucción en abierto y consciente  desprecio por la legalidad vigente.

Pero los hechos y las  normas son muy  distintos  a tal como, de forma torticera, describe el Tribunal Supremo. Los “crímenes  del franquismo” son solamente encuadrables  penalmente  bajo el tipo de “genocidio o crímenes contra la humanidad”. Los delitos de ese tipo     (genocidio) son considerados por la doctrina  y los convenios internacionales suscritos por  el Estado español como un tipo de delito  que no requiere de  legalidad  nacional  sancionadora  (luego no  hay  uso retroactivo del derecho penal), que no prescriben nunca y  cuya responsabilidad no puede ser anulada por ninguna ley nacional de punto final ( como de hecho es la ley de amnistía de 1977). Esta doctrina que determina que los delitos de genocidio ni prescriben, ni se pueden anular ha sido reiteradamente aplicada por Garzón en otras casos (como en la orden de detención de Pinochet o en el procesamiento de miembros de  dictaduras responsables de  genocidio), por otros jueces de la Audiencia Nacional y por el mismo Tribunal Supremo  que ahora aprecia indicios delictivo  en instrucciones  derivadas de una doctrina que el mismo respalda y aplica.  ¿Por qué cuando se aplica esa doctrina a Pinochet o a torturadores argentinos  no se ha procesado al juez que la ha hecho por prevaricación  y a   ahora  a Garzón si?

 Acusa también  el TS a Garzón de querer  abrir una “causa general”  contra el franquismo. Confundir una causa por genocidio con una “causa general” debiera  implicar la inhabilitación profesional para el magistrado que  incurriera en tal confusión. Las “causas generales” no son repugnantes para el Estado de Derecho por que abarquen la investigación de crímenes  colectivos, cuyas víctimas son víctimas por pertenencia a un grupo,  sino  porque destruye  el principio de individuación de la responsabilidad   penal.. El delito y la causa por genocidio, como la iniciada por Garzón, no lesionan en lo más mínimo este sagrado principio procesal penal., pues las responsabilidades  penales están en los ejecutores  o colaboradores de los crímenes y no en ninguna entidad colectiva.

18 Comentarios

  1. Madre del amor hermoso

    «¡No me la quiten! ¡No quiero dejar a mi hija con estos verdugos!»
    Los niños robados por el franquismo relatan su historia, recuperada por Garzón
    NATALIA JUNQUERA – Madrid – 23/11/2008

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    «Oí gritos desgarradores: ‘¡No me la quiten! ¡Me la quiero llevar al otro mundo!’. Otra exclamaba: ‘¡No quiero dejar a mi hija con estos verdugos. Matadla conmigo!’. (…) Se había entablado una lucha feroz: los guardias que intentaban arrancar a viva fuerza las criaturas del pecho y brazos de sus madres y las pobres madres que defendían sus tesoros a brazo partido. Jamás pensé que hubiese tenido que presenciar escena semejante en un país civilizado». Esto lo escribió el fraile Gumersindo de Estella en sus memorias. Como capellán de la prisión de Torrero (Zaragoza) presenció en sus múltiples formas, el encarnizamiento de los vencedores con los vencidos, sus mujeres y sus hijos. El robo de niños es quizá la fórmula más atroz y menos conocida de la represión franquista. «Durante más de 60 años no ha sido objeto de la más mínima investigación», denunció esta semana el juez Baltasar Garzón en el auto en el que se inhibe de la causa abierta contra Franco.

    La regeneración de la raza según Vallejo Nájera

    Humilladas, torturadas, asesinadas
    Informe de la Falange Española sobre la repatriación de niños
    DOCUMENTO (PDF – 7,99Mb) – 23-11-2008

    Baltasar Garzón Real

    A FONDO
    Nacimiento: 26-10-1955 Lugar: Torres

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    De lo que pasaba después con aquellos niños da cuenta otro capellán con inquietudes bien distintas en una carta que escribió desde la Casa Cuna de Sevilla a los futuros padres de una de aquellas criaturas: «Mis queridos amigos: la madre de la niña se presentó en la Diputación (…) al ver esto y prever que les podían hacer pasar a ustedes un mal rato, decidí no hablar ni tocar el asunto en la Diputación hasta que no estuviera alejada la idea de esta mujer y cuando ustedes fueran ni se acordaran que tal mujer había ido a reclamar nada».

    El régimen robó niños a las madres presas, los repatrió sin permiso de sus padres ni de los países a los que la República los había evacuado durante la guerra y desde 1941, permitió por ley que les cambiaran los apellidos, impidiendo para siempre que su familia los encontrara. No se sabe cuántos fueron. Muchos de esos niños habrán muerto ancianos sin saber cuál era su verdadero nombre. Estas son algunas historias de las madres que no olvidaron, los que tuvieron la suerte de reencontrarse y los que siguen buscando.

    ANTONIA RADAS

    «Me llamaba Pasionaria»

    Tuvieron sólo un año y medio para conocerse, «para hacernos preguntas», aclara Antonia. «Yo tenía 54 años cuando conocí a mi madre. Ella, 87». Carmen y Antonia se encontraron gracias a un programa de televisión, Quién sabe dónde. «La reconocí enseguida. ¡Era idéntica a mí, pero con 30 años más! Mi madre me gustó mucho. Era auténtica, tenía un poco de genio, igual que tengo yo». El año y medio que vivió Carmen desde aquel encuentro se esfumó en presentar a hermanos y nietos, en llorar por el tiempo perdido y en aclarar una mentira.

    «Yo siempre pensé que mi madre me había abandonado. Fue lo que me dijeron mis padres adoptivos. Y cuando en mi primera comunión se presentó un chico diciendo que era mi hermano y que me fuera con él porque mi madre me estaba esperando, yo le grité ‘¡es mentira!’. Pero era verdad».

    -Déjanos a la niña, que nosotros te la cuidaremos-, le dijeron a su madre.

    – ¡Antes de eso, yo la ahogo!

    «Mi madre me contó que había oído que robaban a los niños en la cárcel, por eso reaccionó así. Pero viendo que tarde o temprano me iban a apartar de ella, decidió darme a otra presa que ya salía en libertad para que cuidara de mí los seis meses que le quedaban a ella de condena. Pero la amiga me vendió o me regaló a mi familia adoptiva. Por no querer perderme, al final casi me pierde para siempre», recuerda Antonia, que a los 54 años descubrió que se llamaba Pasionaria. «A ella la habían hecho presa para coger a mi padre, que estaba en el monte. Él se entregó y lo fusilaron y a mi madre no la soltaron. Me puso Pasionaria para fastidiar a los que habían matado a mi padre. Pero en cuanto mis padres adoptivos me bautizaron, me lo cambiaron por Antonia».

    ANTONIO PRADA GIRÓN

    Aún busca a su hermano

    Aunque nunca supo si seguía vivo o con qué nombre había muerto, Emilia Girón nunca olvidó a su segundo hijo. Quería llamarle Jesús y se lo quitaron en el hospital de Salamanca, adonde la habían desterrado por ser hermana de uno de los guerrilleros más famosos de España, Manuel Girón, El león del Bierzo.

    Antes de dar a luz a Jesús, Emilia había sido torturada decenas de veces para que confesara el paradero de su hermano. «Iban a buscarla a casa casi cada día. Una hora después de parirme a mí fueron a por ella y se la llevaron todavía sangrando al puesto de la Guardia Civil para que identificara a un guerrillero que habían matado, para ver si era mi tío. La molieron a palos», explica Antonio Prada Girón, otro de sus hijos, que ha oído muchas veces aquel relato.

    «Yo sé que lo parí. Se lo llevaron para bautizarlo, pero no me lo devolvieron. No lo volví a ver más. Supongo que un matrimonio que no tuviera hijos se lo quedó, pero a mí no me pidieron permiso», relató Emilia Girón ante la cámara de Montserrat Armengou, autora del documental Los niños perdidos del franquismo. Ahora es su hijo Antonio quien le sigue buscando. «Mi madre murió el año pasado, a los 96 años, con la pena de no haberle encontrado. No dejó de pensar en él ni un solo día. Porque mi madre lo parió, y de eso no pudo olvidarse», explica Antonio. «Le tenía siempre en el pensamiento. Nos repitió muchas veces que teníamos otro hermano y que se lo habían robado. Le quería tanto como a nosotros cinco».

    MARÍA JOSÉ HUELGA

    Cinco pruebas de ADN

    Antes de morir, a los 84 años, Marina Álvarez Gutiérrez se hizo cinco pruebas de ADN con cinco mujeres que vivían en Francia, Bélgica, La Rioja, Murcia y Zamora para averiguar si alguna de ellas era su hermana María Luisa. No tuvo suerte. «La primera se la hizo muy ilusionada porque estaba convencida de que iba a ser su hermana. No se imaginaba que hubiera más casos como el suyo, y que habían robado a tantos niños», explica su hija María José Huelga. Marina no tuvo suerte. Ninguna de aquellas cinco mujeres era la niña que recordaba haber llevado de la mano hasta el carguero inglés en el que fueron evacuados a Burdeos.

    Intentando poner a sus seis hijos a salvo, su padre pidió para ellos un pasaporte de guerra. «Le dijeron que no les iba a pasar nada, y mira lo que pasó. Mi madre tenía entonces tres años y medio y mi tía, poco más de un año. Iban a Burdeos pero al final los separaron a todos. María Luisa, la más pequeña, nunca volvió».

    Mientras el miedo a Franco le impidió preguntar por ella a la Guardia Civil, Marina acudió con frecuencia a un echador de cartas para saber cómo estaba su hermana. «Le decían que estaba viva y mi madre se quedaba contenta. Siempre estaba pensando en ella, imaginando cómo sería ahora su hermana. A veces decía: ‘Siento que no está muerta. A lo mejor es monja…’. Toda la vida tuvo la angustia de haberla perdido», recuerda María José. «Por eso ahora, si consigo encontrar a mi tía, por una parte va a ser una alegría, pero por otra va a ser una pena tremenda, porque mi madre se ha muerto sin verla. Aún así me encantaría encontrarla y decirle que no la abandonaron. Poder contarle lo que pasó y quién es. Nadie se merece menos que eso. Pero es tan difícil… si nosotras encontramos cinco mujeres con casos parecidos y ninguna era mi tía, ¿cuántos niños habrán podido robar los franquistas?».

    MARÍA CALVO

    Cuatro nombres distintos

    María ha tenido, en 76 años, cuatro nombres distintos: fue María del Carmen Calvo García al nacer. María Expósita en Francia. María Pérez Gómez de vuelta a España. Y para que pudiera casarse, le pusieron María López García, los apellidos de sus padres adoptivos.

    El suyo, el que le habían puesto sus padres, lo descubrió hace muy poco. «Te llamas Carmen Calvo García», le tuvo que decir Florencia, su hermana, que también la encontró gracias a Paco Lobatón, casi 70 años después de que un bombardeo alemán las separara en Francia cuando María aún era muy pequeña para recordar aquella imagen.

    «Mi madre no sabía cómo se llamaba. Tuvo que ir a la televisión para saber quién era. Y a un forense para que le dijera mirándole la dentadura cuántos años tenía. ¿Puede haber algo más penoso?», se pregunta su hija Encarnación, que pide hablar en nombre de su madre para que ella no sufra recordando la vida que perdió.

    Como tantos otros niños, María y Florencia llegaron a Francia huyendo de una guerra y tropezaron con otra. Fueron a parar a distintas familias en Francia. Hasta que Franco reclamó la repatriación de los 34.037 niños que el Gobierno rojo había expatriado durante la guerra obedeciendo «a consignas emanadas del Kremlin con objeto de obtener valiosos instrumentos para sus planes ulteriores», según un informe de Falange sobre las repatriaciones, de noviembre de 1949. Las hermanas fueron separadas y tuvieron vidas muy distintas.

    «Mi madre recuerda perfectamente el día en que su madre adoptiva la recogió en el colegio al que la habían llevado en Madrid. Pusieron a todas las niñas en el patio y mi abuela dijo: ‘Esa es la que quiero’. Le dijo ‘soy tu madre’ y se la llevaron a Jumilla (Murcia)», explica Encarnación. «Florencia tuvo una vida muy distinta. La pobre sufrió mucho…».

    Entró en un asilo a los 10 años y no salió de él hasta los 18. «Me quedé hasta ciega de tanto llorar. Recién llegada de Francia, me oriné más de una vez en la cama y las monjas me ponían las sábanas por la cabeza. Me hacían pasar por el comedor de los niños con la sábana mojada para que me diera más vergüenza…», relata Florencia en el documental Los niños perdidos del franquismo justo antes de ahogarse en su propia voz. Falleció hace años, poco tiempo después de que el ADN confirmara que la mujer a la que había encontrado en Quién sabe dónde era su hermana.

    María nunca se había atrevido a preguntar a sus padres adoptivos si era verdad lo que le habían dicho otras niñas: «Tú no eres tú». Cuando se estaba muriendo, su madre adoptiva le confesó que había «un secreto», pero le dijo que se lo llevaría a la tumba. Y así fue. Con la ayuda de su hija, María comenzó a buscar su identidad. Hasta que vio a su hermana en Quién sabe dónde. «No te conozco pero yo te quiero mucho», le dijo ella. Florencia nunca se había creído lo que le habían dicho en el asilo: «María está muerta. La tiraron por la ventanilla del tren».

    La regeneración de la raza según Vallejo Nájera
    El régimen no intentó buscar a los padres de los niños que habían sido evacuados, o directamente se los robó a sus madres en las cárceles, en el intento de «recatolizarlos a la fuerza», explica el historiador Julián Casanova, autor de La Iglesia de Franco. «La Iglesia fue la principal responsable del robo de estos niños, quería purificar a aquellas criaturas, de familias rojas y descarriadas. Por eso estaban mucho más interesadas en las niñas que en los niños. Y a ese intento de purificación obedece también el aceite de ricino que les hacían beber a las mujeres cuando las torturaban», añade.

    Para construir aquel sistema cruel que borraba la identidad de los niños, el régimen se empeñó en conseguir que odiaran a sus padres, los rojos. Hizo falta un psiquiatra, el comandante Antonio Vallejo Nájera, y una teoría disparatada sobre la Eugenesia de la hispanidad y la regeneración de la raza.

    En un intento de cuajar aquellas teorías con su fe católica, Vallejo Nájera ideó una suerte de «eugenesia positiva» con el fin de «multiplicar a los selectos y dejar que perezcan los débiles», entendiendo como débiles a los rojos, y como recuperables, a sus hijos, a los hijos robados del franquismo.

  2. Yo nací despues del III Reich y del stalinismo y no por eso dejo de indentificarme con las víctimas del holocausto o del gulag. Esto de que a cada cual solo le motiva e interesa aquello que vive individualmente y en tiempo presente es una de las trampas mas fuertes del capitalismo cogntivo que nos domina y no deja de ser también una regresión evolutiva preocupante. ¿Andalucismo de derechas y reaccionario? No, Gracias ( recuerde quién fusiló a Blas Infante)

  3. Sr. Garrido,

    En primer lugar, el Derecho porque no es una ciencia exacta. Y está claro que no lo será nunca.

    En segundo lugar, creo firmemente que toda idea es defendible, eso sí, respetando los más elementales derechos del prójimo, en el sentido de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

    En tercer lugar, debemos cumplir con el respeto que requerimos. Los jueces no pueden ser ni de un lado ni de otro. Han de ser independientes, pero cumplidores de la ley. Escrupulosamente cumplidores de la ley.

    En cuarto lugar, no hago valoracions de Garzón, el juez más famoso de España. Pero qué juez es famoso, me refiero famoso de verdad. Para ser juez hay que pasar desapercibido y Garzón ya se ha encargado en múltiples ocasiones de dejar el anonimato, incluso quiso ser político y lo consiguió.

    En quinto lugar, ¿por qué existe tanto interés en el PSOE en defender a Garzón? No me lo termino de explicar. Además, atacando al Tribunal Supremo sólo conseguimos destruir, aún más, la confianza en el Estado de Derecho, término que, por cierto, prostituyen los políticos cada vez que lo pronuncian.

    Por último, lamento señor Garrido que Vd. se sienta ofendido por mi opinión, pero yo nací en democracia, mi familia no es de clase alta y yo, eso sí, no me identifico con los que se dicen de izquierdas y progresistas por las tropelías que comenten, entre ellas no respetan aquellas opiniones diferentes

  4. Francisco Garrido

    El Tribunal Supremo, en la cuerda floja
    BONIFACIO DE LA CUADRA 10/03/2010

    El Tribunal Supremo, según la Constitución «órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales», se encuentra en un momento crítico, que puede describirse exhibiendo la orientación ideológica de los 15 magistrados de su Sala Penal, competentes en las causas especiales de aforados políticos o judiciales, pero que merece un análisis más hondo. La contabilidad ideológica, plástica y efectista, no basta para comprender el problema generado en el alto tribunal con casos política y judicialmente calientes sobre la mesa, al abrir varias causas contra el juez Baltasar Garzón, a partir de unas querellas que le acusan de prevaricación por intentar investigar los crímenes del franquismo.

    Es llamativo que, a lo largo de su vida profesional pisando callos, las más de 40 querellas interpuestas contra Garzón nunca fueran admitidas a trámite por el Supremo y, en cambio, a partir de éstas, se haya abierto la compuerta y empiecen a acumularse. Ya van tres causas abiertas. Lo grave no es que el ponente de la admisión a trámite de esas primeras querellas, Adolfo Prego, esté etiquetado como «conservador», sino que fundamentara la decisión en que «lo afirmado en la querella no es algo que ab initio pueda considerarse ajeno al tipo penal de la prevaricación, al menos como hipótesis». Es decir que, en lugar de una querella criminal, Prego admitió una hipótesis, sin que nadie de la Sala se opusiera a ese desvarío.

    Igualmente, el modo de actuar del instructor de esa causa, Luciano Varela, identificado como «progresista» -es cierto que fue uno de los fundadores de Jueces para la Democracia… hace ya mucho tiempo-, poco tiene que ver con el de otros colegas de la misma marca, de modo muy particular Perfecto Andrés Ibáñez, cuya independencia ejerciente retrasó bastantes años su acceso al Supremo, porque no le gustaba a los socialistas, aunque no podían poner tacha alguna a su indubitada cualificación profesional. Para ser aceptado por los correspondientes partidos es más fácil cuando, además de la enseña ideológica, el candidato se muestra… disponible.

    Lo grave en la resolución del instructor Varela no es que proceda de un antiguo progresista, sino que no tenga inconveniente, por ejemplo, en fundamentar la pretendida prevaricación de Garzón en que éste, al intentar investigar a los desaparecidos durante el franquismo y exhumar sus restos, ha «asumido tareas cuya competencia ha sido legalmente establecida en el ámbito administrativo». Varela tiene que saber que yerra ruidosamente, porque la llamada Ley de la Memoria Histórica que él invoca establece que sus previsiones «son compatibles con el ejercicio de las acciones y el acceso a los procedimientos judiciales (…) establecidos en las leyes o en los tratados y convenios internacionales suscritos por España».

    Ante ésta y otras aberraciones jurídicas, Sara España, una alumna del Máster de Periodismo UAM/EL PAÍS, en un trabajo de opinión sobre Baltasar Garzón y la justicia, en aplicación sencilla de la lógica, considera prevaricadora la resolución del magistrado Varela, por ser «un acto que podría tacharse, en el fondo y por apariencia, de injusto». ¿Qué pasaría si las víctimas del franquismo que acudieron en su día a Garzón presentaran ahora una querella contra Varela por dictar una resolución injusta a sabiendas, al considerarse «ofendidos» por ella? ¿El criterio de la Sala seguiría siendo admitir, «al menos como hipótesis», una querella «que no se advierte que sea ni absurda ni irracional»?

    No es sólo el descrédito internacional del Supremo lo que está en juego, sino la profesionalidad de los 15 magistrados. El historiador Santos Juliá, aun considerando «un dislate procesal» el intento de Garzón, cree que el Supremo debió rechazar esas querellas «de un simple manotazo» (Pedestal para el juez, EL PAÍS, 28 de febrero). Para no aumentar su deterioro, la Sala Penal del Supremo, entre sus deberes inmediatos, habrá de tener en cuenta que si el recurso del querellado contra el auto de Varela lo resuelve la Sala de cinco magistrados que lo admitió -con Prego como ponente-, quedará contaminada y deberá ser otra la que, en su caso, juzgue a Garzón.

    Entre muchos magistrados se ha extendido una gran inquietud ante el riesgo de que el Supremo insista en vetar «interpretaciones innovadoras o progresivas desde la perspectiva de los derechos humanos», ya que consideran que «criminalizar el debate jurídico resulta altamente preocupante para la independencia judicial». Ante una preocupación de ese calibre, ¿convocará el «moderado» presidente de la Sala, Juan Saavedra, un pleno no jurisdiccional para unificar criterios sobre la admisión y tramitación de querellas? ¿Se tendría en cuenta en ese pleno la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la internacionalización de la aplicación de los derechos humanos?

    Ante la situación crítica de la Sala, al margen de las ideologías, es preciso apelar a la sensatez de aquellos magistrados capaces de tenerla, para que, olvidándose del origen perverso con que fueron reclutados muchos de ellos, promuevan una cura de honestidad jurídica que ponga orden y les saque del callejón en que se hallan y que, de no encontrar salida, perjudicará a la propia institución y a la justicia, valor superior de nuestro ordenamiento jurídico.

  5. Francisco Garrido

    He realizado una argumentación jurídica e histórica, bastante detallada para un lugar de cometarios como es este, sobre el “escándalo” procesal que supone procesar a un juez por iniciar una investigación por crímenes de genocidio y contra la humanidad en respuesta a una denuncia privada. Muchas cosa son discutibles en derecho pero que la actuación de Garzón en el asunto de los crímenes del franquismo no es prevaricadora, eso no es discutible. Veo señor Eladio J. que sigue usted en la misma línea que en el debate sobre el juez Serrano; no da un solo argumento, ni un solo dato, solo juicios de intenciones y descalificaciones rigurosamente banales. ¿Puede usted explicar porque es prevaricación la conducta de un juez que inicia una investigación crímenes de esta magnitud a instancia de una denuncia privada? Piense un poco que no es tan malo…. Puede usted llamar a su admirado juez Serrano o a los juristas de Falange (¿a estos también los admira?) o tal vez a los abogados de la trama Gürtel; ellos le darán pistas. Por último una curiosidad, como se llega desde Blas Infante a Blas Piñar.

  6. Alucino. La ideología por encima de las reglas de juego.
    Al Sr. Garzón se le acusa de haber instruido mal, con posible o presunta prevaricación varios sumarios, de momento tres. La intención del sr juez, buena, mala o regular, es lo de menos. Ni si trataba de meter en la cárcel a Franquito o a Queipo de Llano, ya ni siquiera olorosos en sus tumbas.
    ¿Tan difícil es aceptar que cualquiera nos podemos equivocar o que incluso, podemos hacer algo mal a sabiendas?
    Siempre podremos poner a San Garzón en un pedestal, como muchos habéis hecho.
    ¡Qué mal huele! Por una vez, podríamos dejar hacer a la Justicia o, directamente hacer que los jueces hagan lo que deben de hacer, es decir, lo que le digamos nosotros, bueno, perdón, lo que diga el jefe, el líder, el intérprete de la voluntad popular.
    Será lo mejor.
    Andrade, ya te vale. Digo.

  7. A David .
    Supongo usted como andalucista y demócrata no considerará una “chorrada” hablar del genocidio de los moriscos o de los judíos en la conquista castellana. Yo desde luego creo que es un tema importante y que la memoria de ese crimen colectivo todavía pesa sobre nosotros. ¿Pues si no es una chorrada hablar ahora del genocidio morisco como lo va ser hablar del genocidio franquista? . Resulta curioso, al menos para mí, que alguien que se define como andalucista diga que las cuestiones históricas, aunque sean de historia tan recite como el franquismo, no son política y socialmente relevantes. Para mí como ecologistas, evolucionista y materialista que soy si lo son; y cuidado, para la derecha ( que no es ninguna de esas cosas) parece que también, si juzgamos como se resisten sólo a que se abran las fosas o a que se sepa algo de la verdad de sus crímenes.
    Pero lo malo del franquismo no es que sea historia sino que es realidad actual y el procesamiento de Garzón lo demuestra. Insisto ¿qué pensaría usted de la salud democrática de Alemania, si el partido nacional-socialista denuncia a un juez alemán por iniciar la investigación del genocidio judío y el tribunal supremo procesa al juez?. A Garzón no sólo lo odian los fascista sino también la extrema izquierda stalinista y proterrorista, lo odia ETA, y los grandes narcos, y los Vera y Barrionuevo, y los corruptos del PSOE y PP. ¡Menudo club¡
    Sobre las observaciones personales que usted hace sobre que escribe cada cual le remito a los números. Cuente y verá que soy de los que más escrito sobre Andalucía y que la mayoría abrumadora de artículos son críticos con el PSOE y muy pocos con el PP. Y no por nada, sino por qué el que gobierna en Andalucía y España es el PSOE y no el PP. Pero cuente, cuente, vaya a los datos y no a los prejuicios antes de emitir acusaciones y colocar etiquetas. Ninguna izquierda de futuro en Andalucía se podrá construir sobre el olvido del pasado y la neutralidad, cuando no simpatía, con el fascismo.

  8. Francisco Garrido

    Le tengo tanto respeto que dialogo con usted y trato de argumentar sobre evidencias histórica que nadie, salvo los responsables, sus herederos y simpatizantes, ponen en duda: a saber, que el franquismo fue un régimen fascista, dictatorial, totalitario que cometió gravísimos crímenes de genocidio y contra la humanidad. ¿No cree usted que seguir discutiendo estas evidencias es ya una prueba tanto de respeto como de paciencia? ¿Sabe usted que su simple comentario negando la existencia de genocidio y de crímenes contra la humanidad por parte del franquismo constituye en Alemania o Francia, por ejemplo, una conducta tipificada como delito?. Es decir que si usted viviera en Alemania o Francia y negara que los nazis cometieron delitos de genocidio o contra la humanidad ahora estaría discutiendo conmigo sino con el fiscal,. ¿Su postura “negacionista” no es faltar al respeto a las vicitmas, a la verdad y a la democracia?
    Pero vayamos al debate jurídico. Si analiza el editorial de P36 vera que se utiliza indistintamente dos expresiones que son ”genocidio” y “crímenes contra la humanidad” pues son dos tipos distintos y ambos son aplicables a los crímenes del franquismo. Tienen en común la intencionalidad criminal y su naturaleza colectiva
    GENOCIDIO.
    “Artículo II
    En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:
    a) Matanza de miembros del grupo;
    b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
    c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
    d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
    e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo “
    (Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. Subscrita por el Estado español)
    (

    Motivos religiosos. El franquismo emprendió una persecución religiosa (“cruzada” la llamó el siempre compasivo vaticano) contra los masones, contra los judíos, contra los luteranos y contra los ateos y librepensadores. Y debe reconocer que si el delito de genocidio ampara las creencias infundamentadas de los religiosos, cuando no más debe amparar las creencias racionalistas y empíricas de los ateos. El tribunal de represión del franquismo se denominó durante muchos años “Tribunal para la represión de la masonería y el comunismo”. Mire usted el magnífico estudio de mi compañero y amigo Guillermo Portllla, Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Jaén (La consagración del Derecho penal de autor durante el franquismo: el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo.“.Guillermo Portilla Contreras. Ed.Tirant Lebranc. 2009) n (. El franquismo fue el mayor atentado a la libertad religiosa que existió en el siglo XX en Europa.
    Motivos étnicos: El franquismos como expresión más violenta y terrorista del españolismo asesino y persiguió a diversos pueblos del Estado español ( vascos, catalanes, andaluces, gallegos) a los que se les prohibió su lengua, sus instituciones, sus símbolo. El conocimiento de su historia y su cultura. Pero también persiguió, asesino, y discriminó a los judíos. El antisemitismo fue uno de sus nortes ideológicos y amparo en España a todo tipo de genocidas nazi como el conocido León Degrelle que vivo muchos tiempo de el pueblo sevillano de Constantina con la protección de la Guardia Civil. La persecución y discriminación contra los gitanos y quinquis fue constante con una legislación específica ley de vagos y maleantes y ley de peligrosidad social) y cuerpos de represión destinados a esta labor (mire los artículos 4,5 y 10 del reglamento de la Guardia Civil) vigente hasta 1978). La persecución, la discriminación, la siquiatrización de los homosexuales tuvieron también un tratamiento represivo específico en el fraquismo con una legislación propia y con cárceles especiales como el terrible pabellón de la prisión de Huelva, o las salas especiales de los manicomios y conventos. Las mujeres finalmente perdieron todos sus derechos de ciudadanas, logrados en la I I República; miles de mujeres sufrieron la muerte ( el código penal lo permitía en caso de adulterio in fraganti), el maltrato cárcel, exclusión, siquiatrización por el simple hecho de querer ser ciudadanas.
    Traslado forzoso de niños. Más de 25000 niños fueron robados a madres y familias republicanas y entregadas a familias religiosas, patrióticas y afines al franquismo o a orfanatos de la iglesia bajo la dirección de los siquiatras españoles filonazi. Esos niños, al día de hoy, siguen ignorando quién es su familia original.

    CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD.
    “Los crímenes de lesa humanidad cometidos tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz, según la definición dada en el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, de 8 de agosto de 1945, y confirmada por las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas 3 (I) de 13 de febrero de 1946 y 95 (I) de 11 de diciembre de 1946, … aun si esos actos no constituyen una violación del derecho interno del país donde fueron cometidos”.
    Buenos si más de treinta mil asesinatos, si cerca de un millón de presos, si más de dos millones de exiliados, si cuarenta años de liberticidio no es constitutivo de crimen contra la humanidad ¿qué lo es?
    Como ve hay motivos no solo para imputar al franquismo de crímenes de genocidio sino también para imputarlo por el tipo de “crimen contra la humanidad”. Y eso es así no sólo en virtud del código penal español sino también en virtud de la legislación europea y de los convenios, tratados y acuerdos europeos internacionales subscritos por el Estado español. Y recuerde los crímenes de genocidio y contra la humanidad:
    – Ni prescribe.
    – Ni están sometidos al imperativo de legalidad del derecho interno.
    – Ni se deroga su responsabilidad por leyes internas.
    ¿Quién prevarica?.
    Por cierto le tengo que corregir pues me atribuye usted una militancia que nucua ha exiatido. Yo solo he militado, y milito, en un solo partido político a lo largo de mis cincuentaiuno años de existencia, y ese partido es Los Verdes de Andalucía. He militado, eso sí, y milito, en muchas asociaciones y plataformas ciudadanas y sociales, entre ellas organizaciones antifascita desde los catorce años (el franquismos me encarceló y torturó por primera vez con dieciséis años).Nunca he militado en el PSOE mi relación con este partido fue en calidad de militante y representante de Los Verdes y como producto de un acuerdo político electoral entre los dos partidos. Espero no ábrele faltadao la respeto aunque usted si me lo falta a mi y a los demócratas antifascitas cada vez que niega que uno de los mayores criminales del siglo XX, el franquismo, fuera tal.

  9. Respecto al consejo de mejorar el uso de la red, lo haré, no se preocupe usted por ello.
    Sobre el nacionalismo que usted comenta, le hablare más claro, porque parece que intenta darme la larga cambiada, usted que tanto detesta la tauromaquia. Le digo que menos posicionamientos «chorras» bailándole el agua al PSO€ y mas temas de aquí, de Andalucía, pues al final, solo Antonio Manuel escribe sobre Andalucia, pues usted se dedica a atacar al PP, lo cual veo perfecto, pero olvidando que, teóricamente, desde aquí se quería auspiciar un «proyecto político» que sustituyera al principal partido nacionalista andaluz, el PA, por otro en formato todovale/cabe donde rejuntarse ecologismo, izquierda, nacionalismo, feminismo, laicismo y lo que quepa (lo cual no censuro, solo enumero, no me malinterprete) para crear un tercer espacio político en nuestro país, Andalucía. No me hable de genocidios, que lo mismo le mandan al código penal para que sepa de que se le acusa a Garzón.

    Un saludo,

  10. Sr. Garrido,

    Le ruego sea respetuoso con aquellos que no pensamos como Vd.

    En segundo lugar, ya que Vd. es profesor universitario, lea por favor, el artículo 607 del Código Penal, el que promovió y aprobó uno de los partidos políticos en los que ha militado. De su lectura podrá deducir que, a efectos jurídicos, el delito de genocidio no se determina por el número de personas asesinadas, si no por el «propósito de destruir total o parcialmente a un grupo nacionalista, étnico, racial o religioso».

    En tercer lugar, ¿qué estarán dispuestos a hacer aquellos que apoyan incondicionalmente al juez Garzón en el caso que lo inhabiliten, o, incluso que con el paso del tiempo lo condenen?

    Por último, creo que estos debates estériles sólo sirven para hacerle el favor a los nuevos caciques, a ese PSOE de señoritos andaluces, que ya no montan a caballo, sino en coche oficial pagados por todos. Todo esto es una forma de encubrir el calamitoso paro que vive Andalucí y la situación de crisis específica made in Andalucia que han creado nuestros gestores.

    Esto sí que son problemas y no que Garzón vaya o no a la cárcel!

  11. Le aconsejo que mejore su manejo de la red pues a P36 no ha llegado ningún comentario que no haya sido publicado, el mecanismo de publicación es automático. Nunca se ha censurado en este espacio nada. ¿Qué sentido tiene que se censure su comentario primero y no el comentario posterior donde denuncia la supuesta censura? ¿Qué pruebas tiene usted para señalarme personalmente de una censura que no ha existido?. ¿Qué se puede pensar de gentes que niegan que el asesinato de más de trescientas mil persona sea un genocidio? Ignoro a que nacionalismo se refiere usted pero desde luego en P36 no tiene cabida ningún nacionalismo que sea condescendiente con el franquismo y con sus herederos políticos

  12. Hablo de censura porque anteriormente había escrito un comentario criticando tanto el espíritu (mas bien la ausencia del mismo) de critica del señor F. Garrido como la agresividad del mismo, así como la deriva no nacionalista que cada día se acentúa más en Paralelo 36, que, teóricamente, era un espacio nacionalista y etc, no solo de etc.

  13. Sr. Garrido, le reto a que sea capaz de significar a que calaña se refiere Vd. cuando me pone como ejemplo. Me parece intolerante su posición respecto a la petición expresa de respeto al Tribunal Supremo, ya que para defensa de Garzón ya tiene a su abogado.

    Respecto a Juanlu, reseñar que yo nací en democracia, no sé cuando nació él, pero yo no quiero pelear por aquello que debieron pelear nuestros padres o abuelos. Nosotros tenemos ahora en Andalucía la herencia de aquellos que dicen que lucharon contra Franco y sólo se han acabado lucrando. Tenemos que mirar al futuro, no al pasado. Franco puede que fuera un asesino, pero Carrillo también. Hitler fue socialista, Stalin y Lenin comunistas y tambien fueron asesinos. No se trata de dividir España, eso es lo que quieren aquellos que sacan rédito de ello, que no son otros que los socialistas.
    Respecto a Garzón, dejemos que la justicia lo investigue, por limpieza democrática, por justicia, que aclare por qué cerró la investigación contra Carrillo mientras abre ésta contra los del bando contrario. También debe aclarar por qué archivó el asunto contra Botín, y por qué no declaró haber recibido fondos del grupo Santander.
    Si Garzón ha delinquido que arda en la hoguera de los delincuentes, porque en la de las vanidades hace mucho tiempo que se consumió.
    Es lamentable ver el apoyo sectario a un juez, que ha sido político y de cuya imparcialidad, yo que soy jurista y andalucista, dicho sea de paso, dudo más que mucho.

  14. no veo ningún tipo de censura, lo que veo es que después de tantos años todavía hay personas que tienen un concepto equivocado sobre el golpe y la dictadura a partir de 1936. Penosamente interesado en algunos casos, porque se enraizó en las mentes de las personas -véase como ejemplo en la revista cofrade de éste año em Sevilla el artículo dedicado y ensalzando al cardenal Segura-, y poir tanto dificil de llevar judicialmente o con mas dificultades que en Chile, Argentina, etc.

    es un pulso claro que cualquier persona de pensamiento libre a de tener en cualquier foro.

    En el fondo se quiere paralizar, el que por poner un caso tenga yo que sufrir el que no pueda quitar que junto a mi casa esté la calle General Tassara Buiza, este tipejo, ametralló a una columna de mas de 8.000 personas a la altura de Llerena (Badajoz) y trajera como consecuencia el fusilamiento en Fuenteovejuna de centenares de personas, y que no pueda acceder al certificado de defunción en ése registro civil de uno de ellos mi abuelo, del cual heredo su nombre y me siento orgulloso.

    Un saludo, Laureano

  15. Increíble…censura en un supuesto espacio de libertad…¿tendrá algo que ver usted, sr. Garrido?

    Vergüenza y asco.

  16. A Juan José.

    Como la mayoria de los que quiere el olvido del politicido franquista confunde revancha con reconocimento, a las victimas del régimen franquista, que reaizo nua persecución sistemática contra todos aquellos que no seguian sus ideas, hubiera particpado activamente o no en la República.

    En segundo lugar el golpe de estado contra la republica si fue un golpe revanchista, por parte de los sectores conservadores, como lo indicaba las instrucicones de Mola que con premeditaicón mandaba el asesinato de todo aquellos que considersen contrario al golpe.

    Es cierto que en el bando Republicano hubo asesinatos,sobre todo cuando salto la legalidad como lo ha demostrado Santo Julian, pero estas victimas fueron reconocida durante años y los culpables juzgados directaemtne o indirectametne en la Causa General franquista.

    Mientras las victimas de la represión franquista son beatificadas o continua siendo homenajedada, las del franquismo siguen en fosa comunes

    Por otro lado por higiene deomocratica es necesario conocer realmente que fue aquel regimen, y los crimenes que cometió, nos rasgamos las vestiduras con los crimenes en Chile, Argentina u otra parte del mundo pero no queremos recordar los de aqui.

    La historia, a pesar de algunos supuestos historiadores esta empezando a poner la cosa en susitio, ya se ha abierto una de las mayores fosas común, la de Malaga, pero habria que conocer otros crimenes, como la separaicón de hijos de sus madres, siguiendo la doctrina racista de Najera, la persecución a los judios , a los que se le separo de los servicios públicos o de los protetantes.

    Si continuamos negando a investigar y reparar a las victimas del franqusimo, la democracia española tendra una deudad pendiente.
    Y esto no es Revancha Juan José es justicia, aquello que el franquismo se salto.

  17. El correo anterior muestra de que calaña son aquellos que odian a Garzón.

  18. El que suscribe, lejos de apasionamiento alguno, Parte este artículo de un perfecto desconocimiento o de un conocimiento sectario o parcial.
    En primer lugar, pretende quien suscribe este artículo defender nuestro Estado de Derecho que, singularmente, es identificado con el juez Garzón, atacando a nuestro Tribunal Supremo.
    En segundo lugar, Garzón, que es un juez bastante atípico, lo que no es ilícito por cierto, es acusado de prevaricación, lo que por limpieza democrática debe ser instruido, toda vez que existen indicios racionales de su posible comisión, ya que en 1998 Garzón negó abrir procedimiento contra Carrillo por los crímenes de Paracuellos del Jarama. Todo ello implica un posible doble rasero del juez Garzón a la hora de tratar los asuntos que le son encomendados, lo que en términos jurídicos podría constituir la comisión de un presunto delito de prevaricación.
    Por último, cabe destacar la interpretación extensiva que el articulista realiza del delito de genocidio que, sin aportar prueba alguna, atribuye a los crímenes del franquismo, olvidando que en la Guerra Civil los criminales fueron de todos los bandos.
    Basta ya de revanchas!!!

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