Portada / Ecología / El frío que nos pela

El frío que nos pela

 4degrees-high-temp1

Antonio Ruiz de Elvira.

EL Mundo.15-02-2010

Hemos tenido un otoño seco y caluroso. Y de repente, desde unos días antes de Navidad,  tenemos un invierno invernal. Cada 10/12 días entra aire helado de Groenlandia y nos deja tiesos, a los europeos y a los americanos.

¿Cómo puede ser ésto? ¿No estamos en una situación de cambio climático y temperaturas altas?

Veamos un par de cosas: El cambio climático es una tendencia a largo plazo, que no deja de ser real porque en las zonas norteñas de Europa y América haga un poco más de frío unos días al año de lo que lo hacía hace dos o tres temporadas. Para saber si un año ha sido frío o caluroso debemos promediar las temperaturas de todo el año y de todo el globo. Y esos promedios indican que seguimos con temperaturas muy altas en el planeta.

La siguiente es que los días entre las invasiones de aire de Groenlandia la temperatura es bastante alta para ser invierno. Y en esas invasiones el frío no es tampoco tan intenso. Nos parece helador, porque nos habíamos olvidado de lo que era el invierno. Pero no es tan frío. La media entre los días de aire del Atlántico y de aire de Groenlandia nos da una temperatura fría, sí, pero solo moderadamente fría. 

Ahora pasemos a la situación meteorológica de ese invierno y el invierno pasado. Y comparémosla con las situaciones de hace 60 años y de hace 10.

Hace 60 años los inviernos eran fríos, todo seguido: Había tres, cuatro meses de frío, a veces intenso a veces menos intenso, pero continuado. No había grandes oscilaciones. Llegaba el invierno, se sacaban los abrigos de pieles, y a esperar hasta bien entrada la primavera.

Poco a poco la temperatura del invierno fue aumentando, pero el invierno seguía siendo un continuo, con oscilaciones suaves. Así hasta hace unos 3 o 4 años. Desde entonces detectamos dos cosas:

– Hay mucho más vapor de agua en la atmósfera en invierno, pareciéndose en esto el invierno al verano.

– La situación meteorológica se dispone en meandros cada vez más fuertes, más intensos:  Invasiones de aire muy frío intercaladas con días de aire caliente para lo que es la estación invernal.

– La diferencia entre la situación de hace 60 años y la actual es que hoy el Polo Norte está mucho más caliente, de media, que entonces. El chorro polar (la línea azul del mapa) es plano como un río en la ladera cuando el Polo está frío, y ondulado como un río en el valle cuando el Polo está caliente.

 

En la figura se ve un meandro del chorro polar que sube hacia Groenlandia (debajo del Polo, en el centro de los círculos) y baja hacia España. Los días son el 31 de Enero, a la izquierda, el 1 de Febreo en el centro, y el 2 de Febrero, a la derecha.

Así pues la situación de grandes contrastes  de temperatura y de grandes descargas de agua (líquida o en forma de nieve) serán la característica de los próximos 20 inviernos, si seguimos calentando la atmósfera del planeta.

Antonio Ruiz de Elvira es Catedrático de Física Aplicada de la  Universidad de Alcalá de Heneres

Un comentario

  1. Andrés Sánchez

    Muy bien Ruiz de Elvira.

    La cuestión no es si el planeta se calienta, que lo hace:

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/invierno/extrano/nieve/Europa/calor/Groenlandia/elpepusoc/20100114elpepisoc_6/Tes#EnlaceComentarios

    y

    http://sciencenow.sciencemag.org/cgi/content/full/2010/113/2?etoc

    Lo que un invierno como éste pone en cuestión no es el calentamiento global (más frío en Europa y EEUU, más calor en las zonas más septentrionales, especialmente en Groenlandia y Alaska, además del Hemisferio Sur).

    Lo que puede abrirse es, como apunta Ruiz de Elvira, la posibilidad de que no estemos ante un cambio climático homogéneo (todo el año y todas las zonas progresivamente más cálidas), sino caótico… mucho más difícil de gestionar.

    En este contexto, la mitigación (reducir las emisiones) y la investigación climática deberían ganar peso sobre la adaptación (pensada en muchos casos para ese cambio climático “homogéneo”). Justo lo contrario de lo que ha hecho la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en la actual legislatura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *