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EL COVID-19 Y EL CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO (1)

José Antonio Pino

  1. Sobre la construcción (primera parte)

Parece evidente que el modelo productivo en España y particularmente en Andalucía, con un porcentaje del PIB y de empleo dedicados al turismo y a la construcción residencial tan importantes, tiene la obligación de adaptarse al mundo que se nos viene encima por esta pandemia mundial.

El mundo y Andalucía no serán los mismos a partir de que seamos capaces de vencer al virus, con las más que probables oleadas que, seguramente, se produzcan. Porque es muy probable que, a pesar de del confinamiento que hemos vivido, se produzcan oleadas. Sobre todo, porque no hemos llegado a eso que los expertos llaman “la inmunidad de rebaño” o de grupo.

En Andalucía, los expertos plantean que no hemos llegado ni siquiera al 10% de la población que ha sido contagiada. Por tanto, la posibilidad de una nueva oleada en el otoño-invierno de 2020-2021 es muy posible que se produzca.

La clave está en que esa nueva oleada nos pille con algunos remedios terapéuticos, que permitan combatir al virus con visos de victoria, con camas hospitalarias y camas Ucis suficientes para que los fallecidos sean muy muy pocos. Así como el control exhaustivo de las residencias de mayores (principal foco de fallecidos por falta de protocolos eficaces para parar la epidemia a la puerta del centro).

Y a nadie se le escapa que, al mismo tiempo, todos y todas tenemos en nuestra mente que va a pasar con los ingresos suficientes para poder convivir en estos aciagos momentos. Desde el gobierno central se han habilitado ayudas para solicitud de prestamos para empresas y autónomos, moratorias en hipotecas y alquileres, Ertes en vez de Eres, desempleo e incluso está en estudio un ingreso mínimo vital para toda la gente que queda fuera de las ayudas aprobadas, ya sea por no cumplir los requisitos exigidos, ya sea porque son personas que están en el limite de la actividad legal y la sumergida.

Y tenemos que pensar en que sectores puede proponerse una incentivación publica que genere empleo, rentas y aumente la capacidad productiva pensando en el futuro. Porque muchas de las actividades y sectores productivos no volverán a ser y representar lo anterior a la aparición del virus.

El turismo hotelero, en el que Andalucía era numero uno mundial (al igual que Canarias o Baleares), no será jamás igual. El turismo masivo, con vuelos internacionales desde cualquier lugar del mundo (en nuestro caso europeo) se va a ver afectado por la precaución de millones de personas que no van a querer desplazarse a ningún lugar donde no esté controlada una “cierta distancia social” y eso acaba con el turismo de masas. Ese escenario no va a ser de una temporada, probablemente será para siempre. Esto nos coloca en un escenario en el que la diversificación económica y el potenciamiento de otros sectores productivos será fundamental para absorber el fortísimo desempleo que se avecina, al mismo tiempo que generamos un desarrollo más sostenible.

En este contexto es imprescindible encontrar actividades nuevas en sectores tradicionales o en nuevos sectores, ligados a lo que se denomina “desarrollo sostenible”.

La Unión europea va a desarrollar un catalogo de propuestas de ayudas a los distintos Estados miembros, con directrices sobre en qué sectores se puede a invertir, fundamentalmente, en relación con los fondos para revitalizar la economía. Y uno de ellos será la rehabilitación de viviendas para hacerlas más sostenibles y eficientes.

El sector de la construcción ya no representa ni en España ni en Andalucía lo que significaba en la economía ni en el empleo lo mismo que en 2007, año en el que explotó la burbuja inmobiliaria.

En 2007, la construcción en España significaba el 10,4% del PIB, y contaba con 2.700.000 empleos, lo que representaba el 13% del empleo total del estado. En Andalucía el aporte a la riqueza era del 11,8% y contaba con 541.000 personas empleadas, entre asalariados y autónomos.

En la actualidad con datos actualizados de diciembre de 2019, la construcción representa el 6,43% del PIB, y da trabajo a 1.283.000 personas (asalariados y autónomos), el 6,91% de las personas ocupadas.

En Andalucía, el sector representa el 6,37% del PIB andaluz y acoge a 199.000 personas, lo que significa el 6,43% del empleo total andaluz.

Es decir, el sector de la construcción ha perdido más de la mitad del empleo, y la mitad de generación de riqueza en estos 13 años.

Cierto es que el sector no representa lo mismo en todas las provincias andaluzas. Se mueve en cuanto al empleo entre el 4,25% de Almería y el 7,73% de Málaga.

No obstante, no se trata en este texto de proponer una vuelta a la construcción masiva de viviendas como en el periodo de 1995-2007, de construcción masiva de nueva edificación, pensando en migrantes europeos que (TEORICAMENTE) deseaban una segunda vivienda en el litoral español, o las viviendas que necesitaban en las capitales los millones de migrantes pobres que llegaban a España desde Iberoamérica y el este de Europa.

Se trata de Rehabilitar las viviendas más antiguas que no reúnen los mínimos estándares de sostenibilidad y eficiencia energética, adaptación a las normativas, etc.

En España, tenemos mas de 5 millones de viviendas que tienen más de 50 años de antigüedad, y en Andalucía casi 800.000.

De entre las mismas, en España, viviendas de menos de 105 metros cuadrados, tenemos 527.000 anteriores a 1940; 473.300 entre 1941 y 1950; 1.377.900 entre 1951 y 1960; y 2.772.700 desde 1961 hasta 1970.

En Andalucía el número es el siguiente:

Hasta 1940, 83.900 viviendas; entre 1941 y 1950, 80.600; entre 1951 y 1960, 211.100; y entre 1961 y 1970, 424.300.

Es decir, un número de viviendas que necesitan adaptarse al cambio climático y los mínimos estándares de calidad y que necesitan una rehabilitación.

Para ello es necesario una fortísima inversión con el apoyo de la Unión Europea y de todas las administraciones públicas. Ya sean con préstamos a bajo interés, o fondo perdido para determinadas personas y familias, y siempre que sean para primera vivienda.

 

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